De acuerdo con las estadísticas de envíos a faena autorizados por Senasa, la faena vacuna cayó de forma significativa en julio. El mes pasado, los productores vendieron a los frigoríficos 1,075 millón de vacunos, lo que indica una caída de 12% con relación a las ventas del mismo mes del año pasado, que sumaron 1,22 millón de animales.
Al tiempo que baja la faena, la exportación continúa marchando a buen ritmo. El mes pasado, el Senasa certificó ventas por 65.000 toneladas de cortes vacunos, lo que significa un total de 93.000 toneladas res con hueso.
Si se toma como referencia un peso por res de 241 kilos, la producción de carne se puede calcular en 259.000 toneladas res con hueso y, si se restan 93.000 toneladas de exportaciones, el consumo habría sido de 43 kilos. Además de perder todo lo ganado el mes pasado -cuando mejoró a 46,5 kilos-, en julio el consumo per cápita tuvo su registro más bajo en lo que va del año.

Las bajas más significativas se dieron en vacas y vaquillonas. Las ventas de vacas a los frigoríficos se redujeron 24% mientras que la de vaquillonas cayó 12%. Las hembras sumaron 474.000 cabezas, lo que significó el 44% del total, bien por debajo del 48 o 49% promedió los últimos años.
Esto da cuenta del alto nivel de preñez que se detectó en los rodeos de cría y de la clara intención de reponer vientres de parte de los criadores, que este año tienen muy buenos precios por los terneros y las vacas que descartan, y por ende mejores ingresos.
Según informes de la secretaría de Agricultura, la cría vacuna tuvo en el primer semestre niveles de rentabilidad muy buenos comparados a los promedios históricos. Este proceso ya se viene dando desde el año pasado.
En esas condiciones, los criadores lograron recomponer sus finanzas y están haciendo inversiones no sólo en la mejora de los rodeos sino también en la infraestructura de los campos. Parte de ese proceso, sin embargo, aún se ve limitado por la falta de créditos a tasas convenientes.
Por otra parte, la faena de machos también se redujo, aunque con una caída mucho menor que el segmento de las hembras. La de novillos cayó 4,5% y la de novillitos 2%.
En estos casos, lo que se está dando es un proceso de alargamiento de las recrías gracias a que las lluvias mejoraron la oferta forrajera y a las inversiones en pasturas. Además, la relación entre el valor del maíz y de la carne sigue siendo favorable al engorde de hacienda y por eso se siguen estirando los procesos de terminación en los corrales que en muchos casos llegan a los 170 días.
Entre el incremento de las recrías y la mayor permanencia de la hacienda en los feedlots, el kilo de faena viene alcanzando niveles récords en los últimos meses. En junio fue de 241 kilos por res producida.





