Mientras que el resto de los productos agroindustriales en EE.UU. están recibiendo una “paliza” proveniente de varios frentes, el aceite de soja se mantiene relativamente firme en un entorno tóxico para los commodities.
La razón detrás de ese fenómeno hay que buscarla en la nueva política de biocombustibles implementada este año por EE.UU., que está provocando una reconfiguración del sistema de formación de precios de los aceites vegetales a nivel global.
Si bien el aceite de soja estadounidense, al tener una demanda creciente asegurada en el mercado interno, juego en otra “liga”, la firmeza del mismo contribuye a sostener los precios de exportación del producto en Brasil y la Argentina.
Los precios negociados en el mercado argentino de soja tienen, por lo tanto, mucho que agradecerle a la política de biocombustibles promovida por el presidente Donald Trump, ya que los valores, si dependiesen de China, serían mucho más bajos.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estima que en el presente ciclo 2025/26 la Argentina consumirá 48,1 millones de toneladas de soja de una oferta total de 60,5. La exportación de poroto sin procesar, que se destina fundamentalmente a China, sería de 5,5 millones de toneladas.
La cuestión es que la capacidad de pago del sector exportador de la soja disponible se encuentra –considerando un valor FOB “spot” de 412 u$s/tonelada– en no más de 295 u$s/tonelada.
Es decir: sin fábricas aceiteras, en el mejor de los casos los productores argentinos estarían cobrando apenas 295 u$s/tonelada al vender soja. Aunque es probable que, con una demanda tan concentrada en un solo país, el precio terminaría siendo mucho menor.
Este viernes el valor de referencia de la Soja Rosario disponible en A3 Mercados terminó en 318,0 u$s/tonelada, mientras que el contrato más líquido, Soja Rosario Julio 2026, finalizó en 322,1 u$s/tonelada.
La firmeza del aceite, junto con un valor de la harina de soja que, a pesar de la caída reciente, sigue estando bien por encima que un año atrás, es la razón por la cual no existe una catástrofe de precios en el mercado sojero argentino.








