Los puertos del Mar Negro –la principal ruta logística para las exportaciones agroindustriales de Rusia y Ucrania– están virtualmente inactivos ante los ataques recíprocos de drones y misiles sobre terminales y buques.
Ante esa realidad, ambas naciones en guerra están buscando rutas logísticas alternativas, lo que conlleva un costo superior y obliga a reducir los valores FOB para poder concretar las operaciones de comercio exterior.
Mientras que Ucrania está intentando canalizar exportaciones hacia los puertos del Danubio, Rusia hace lo mismo en el corredor logístico del Mar Caspio y la red interna de ferrocarriles.
Sin embargo, la caída de los valores FOB del trigo tanto ruso como no solo refleja un mayor componente del costo logístico, sino también un “descuento” para intentar tentar a la demanda.
El recrudecimiento de las hostilidades entre Rusia y Ucrania comenzó a incluir ataques contra buques comerciales, lo que introduce un factor de riesgo enorme el momento de originar productos agroindustriales en ambos orígenes. Algunas compañías de fletes marítimos dejaron de operar en la zona.
Sin embargo, aquellos que se atreven a acepar ese “ofertón” de precios pueden acceder a partidas de trigo a valores muy convenientes, siempre y cuando estén dispuestos a asunir el riesgo de sufrir un ataque.
Ese “ofertón” de precios por parte del “club del miedo” del Mar Negro y las compras realizadas por países oportunistas es lo que está evitando que los valores FOB del trigo originado en países libres de conflictos escalen hacia la estratósfera.
De todas maneras, el flujo logístico por los canales alternativos empleados por Rusia y Ucrania es mucho más acotado, lo que implica que, sin el restablecimiento de los puertos del Mar Negro, la capacidad exportadora de ambas naciones no logrará cubrir el volumen programado en un escenario de normalidad.






