“Brasil nunca ha dependido tanto del trigo argentino. La mala cosecha nacional obligará al país a importar entre ocho y diez millones de toneladas en 2026, el mayor volumen de su historia”.
Así lo indicó Evaristo de Miranda, uno de los referentes técnicos agropecuarios más prestigiosos de Brasil en un artículo publicado en el sitio de la Fundação Maurício Grabois.
“El volumen de importaciones proyectado para este año representa un récord histórico y consolida la dependencia de Brasil del trigo argentino para garantizar el sustento diario y la seguridad alimentaria de los brasileños”, explicó el investigador, quien trabajó durante más de 40 años en Embrapa, dirigió tres centros nacionales de investigación y es miembro de la Academia Nacional de Agricultura, Fue elegido “Agrónomo del Año” en 2021.
La ultima estimación oficial (Conab) de la cosecha de trigo brasileña se ubica en 6,0 millones de toneladas, lo que representa una reducción del 23,5% con respecto a la cosecha anterior. Y existe un riesgo cierto de que muchas partidas pierdan atributos para panificación en caso de lluvias abundantes durante la cosecha (gentileza del fenómeno ENSO “El Niño”).
“Es mejor no pelearse con nuestros hermanos. Nuestro pan de cada día se lo agradece. Cuando escasea el trigo, no hay pan. Y no solo eso. La harina de trigo es la base de la pasta, las galletas, los pasteles, las pizzas, la repostería, los postres, los buñuelos…”, remarcó Evaristo de Miranda.
El mensaje llega en un momento álgido para las relaciones entre ambos países, dado que Luiz Inácio Lula da Silva solicitó el retiro del embajador argentino en Brasilia luego de que Javier Milei lo insultara durante un acto político encabezado por el candidato Flavio Bolsonaro.
El investigador recordó que en el Cerrado, bajo riego, con variedades de Embrapa como la BRS 264, los productores alcanzaron rindes de trigo de más de 9000 kg/ha.
“Los experimentos realizados por Embrapa Trigo y sus socios demuestran el potencial del trigo tropical de secano en Roraima, Piauí, Maranhão, Alagoas y Ceará. Algo inimaginable en el pasado. Demuestra la capacidad científica para adaptar el trigo a las condiciones tropicales, como ocurrió con la soja y sus variedades adaptadas incluso en climas ecuatoriales”, explicó.
“El trigo avanza gracias a la mejora de las tecnologías de producción, el espíritu emprendedor y la competencia de los agricultores. Lo que falta son políticas adecuadas, condiciones económicas favorables y un mínimo de seguridad financiera para expandir los cultivos”, resumió.




