La indisimulable presencia de maquinaria china en esta última edición de Agroactiva confirma que el gigante asiático trasladó al agro su agresiva estrategia ya percibida en el sector automotriz.
Esta postal tan clara tiene especial relevancia para las multinacionales de mayor recorrido en el sector, que empiezan a librar en el país una puja que ya tienen en otros mercados globales. Y eso sucede, justamente, en un momento en el que las ventas empiezan a mostrar signos de recuperación, fruto del resurgimiento de las líneas de financiamiento y de las buenas cosechas acumuladas.
En el sector perciben que hay “olorcito” a ganas de invertir, y a que empiece la tan ansiada renovación del parque automotor. Pero también que, en frente, hay un competidor que no se puede subestimar.
La postura de las multinacionales de maquinaria es, por el momento, de cautela. “El producto asiático es un jugador más. Nos preocupa desde lo comercial, del mismo modo que nos preocupa que cualquier marca salga con una oferta de precios monstruosa y ocupe una parte del mercado”, resumió Carlos Palmieri, en su rol de presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores (AFAT), la entidad que nuclea a importantes firmas como John Deere, AGCO, Jacto, Case y New Holland.
Es innegable que, en términos económicos, como señala Palmieri, la diferencia es muy notable. A fin de cuentas, un tractor chino puede costar hasta la mitad que uno de primera marca, y, del mismo modo que sucede en la industria automotriz, la potencia oriental suele optar por ingresar con mucho volumen.
“En esta exposición se ve bien cómo han crecido, porque hacés tres pasos y tenés un tractor asiático diferente”, observó el dirigente.

Ante ese volumen, generalmente indiferenciado, las marcas más tradicionales hablan desde el lado de la trayectoria y la estructura montada, en algunos casos por casi 100 años, en el país. “Estos son negocios de mucho sustento, estructura, concesionarios, repuestos, capacitaciones, y mucho trabajo”, expresó Palmieri.
Y eso deja, indefectiblemente, una pregunta flotando en el aire:
-¿Son verdaderamente productos de menor calidad los que tienen enfrente?
-Por una cuestión de responsabilidad profesional no voy a calificarlos y no tengo herramientas técnicas para aseverar o para refutar eso. Lo que puedo decir es que son productos diferentes, que vienen generalmente con alta participación en mercados de baja potencia, donde la exigencia de esos productos es mucho menor.
Para las grandes extensiones argentinas o brasileras, por ejemplo, se necesitan tractores con la potencia necesaria para arrastrar una sembradora, o para trabajar con eficiencia durante largas jornadas. Y la oferta china está intentando de a poco cubrir también esas necesidades.
Mirá la entrevista completa:
Estrictamente, los números en el mercado aún no acreditan esta masividad que sí se ve en las ferias del sector. Pero eso, advierten desde AFAT, también responde a que muchos de los tractores que ingresan no se terminan patentando, lo que torna opaco cualquier registro que haya.
Así todo, las firmas de mayor trayectoria confían también en que, pasada la novedad, finalmente la competencia comercial se va a dirimir de forma mucho más paulatina. Y por eso, más que alarma, transmiten cautela.
“Veremos cómo evoluciona en el mediano y largo plazo. En tres o cuatro años nos sentamos a charlar”, agregó Palmieri.
Lejos ya del piso de ventas que marcó el año 2024, en un contexto macroeconómico aún débil, con nulo financiamiento y tras malas cosechas, este 2026 las firmas del sector prevén “un año de crecimiento”. Aún moderado y sin el volúmen de negocios que necesitan, pero mejor que antes.
“Falta muchísimo todavía, pero en varios segmentos de lo que el negocio necesita las cosas están más ordenadas. Los ´patitos´ se van poniendo en fila”, señaló el presidente de AFAT, que ilustra también su negocio como un “banquito de tres patas”: una de ellas es la financiera, la otra es tecnológica y, quizá la más relevante, es la que atañe a la rentabilidad del productor.
“El banquito tiene tres patas que hoy están firmes y niveladas. Todavía les falta refuerzo, pero están niveladas. Y somos optimistas” expresó Palmieri, que, igualmente con cautela, pronosticó un 2026 “un poco superior al 2025” en términos de ventas.
“Es un año de seguir eh creando musculatura, tanto el productor, como las empresas, y los propios bancos, lo que ya te permite mirar a más largo plazo. Se ve esa demanda de tecnología, esa necesidad de incorporar máquinas y de actualizar el parque”, concluyó.





