La estrategia de AGCO en Argentina no se limita a sumar nuevos tractores al mercado. Valtra avanza con la renovación de sus líneas y herramientas de agricultura conectada, mientras Fendt profundiza su desembarco con una propuesta basada en tecnología, concesionarios especializados y una posventa pensada para acompañar al productor durante toda la vida útil de la máquina.
La incorporación de tecnología a la maquinaria agrícola ya no pasa solamente por agregar prestaciones a un tractor. Para las marcas que buscan posicionarse en los segmentos de mayor valor, la conectividad, la información que generan los equipos, la capacidad de anticipar fallas y la respuesta de la red de concesionarios forman parte de una misma propuesta.
Ese es uno de los ejes sobre los que AGCO viene desarrollando su estrategia en Argentina, con dos de sus marcas jugando papeles diferentes pero complementarios. Mientras Valtra busca combinar robustez y versatilidad con una mayor incorporación de tecnología, Fendt avanza en el mercado local con una propuesta premium en la que la máquina es apenas el inicio de una relación de largo plazo con el cliente.

En el caso de Valtra, una de las novedades es la Serie A5, una nueva generación de tractores que incorpora mejoras en productividad, confort y facilidad de operación, además de mayores recursos tecnológicos. La línea A5 HiTech suma opciones de transmisión avanzadas y soluciones orientadas a mejorar la eficiencia y el rendimiento en distintas condiciones de trabajo.
La propuesta se complementa con PTx FarmENGAGE, la plataforma de agricultura conectada que permite acceder a información de la maquinaria, monitorear el desempeño de los equipos, gestionar datos operativos y utilizar esa información para mejorar la toma de decisiones.
La apuesta de la marca también incluye a la Serie BM, con modelos como los BM135 y A135, orientados a distintas aplicaciones productivas y caracterizados por la robustez, confiabilidad y versatilidad que Valtra busca mantener como parte de su identidad.

Pero detrás de los productos hay otra definición estratégica: fortalecer el vínculo entre la máquina y la estructura que debe sostenerla en el campo.
“Cuando hablamos de agricultura inteligente nos referimos a cómo la tecnología genera beneficios concretos en el trabajo diario del productor, pero esa innovación solo genera valor cuando está acompañada por un servicio que responda a la altura de esa tecnología”, explicó Emiliano Ferrari, director de Ventas de Fendt y Valtra para Hispanoamérica.
La mirada adquiere todavía mayor relevancia en el caso de Fendt, una marca que está desarrollando su presencia en Argentina a través de una red de concesionarios que busca ofrecer una experiencia diferencial tanto en la venta como después de la entrega del equipo.
Para Ferrari, la relación con el cliente no termina cuando se entrega el tractor. “La máquina es apenas el comienzo de la relación con el cliente”, sostuvo. Y agregó: “Nuestro objetivo es que la experiencia Fendt se mantenga durante muchos años y eso depende, en gran medida, de la calidad de la posventa”.
En ese esquema, la posventa deja de ser una prestación complementaria para convertirse en uno de los principales argumentos comerciales. La propuesta incluye técnicos certificados internacionalmente, herramientas de diagnóstico remoto, talleres móviles, disponibilidad de repuestos y una garantía de tres años.
La conectividad juega un papel central en esa estrategia. A través de la telemetría incorporada en los equipos, los concesionarios pueden monitorear el funcionamiento de las máquinas, detectar comportamientos anormales, anticipar posibles fallas y planificar tareas de mantenimiento preventivo.
La tecnología también permite resolver determinadas situaciones sin necesidad de que el técnico llegue hasta el campo. Cuando la intervención presencial resulta inevitable, la red dispone de herramientas específicas de diagnóstico, talleres móviles y acceso al centro logístico de repuestos de AGCO en Buenos Aires.
Para una máquina que puede representar una inversión de varios cientos de miles de dólares y que durante determinadas épocas del año trabaja prácticamente sin margen para detenerse, reducir los tiempos de inmovilización es una cuestión productiva y no solamente de servicio al cliente.
Por eso la capacitación de los técnicos aparece como otro componente de la estrategia. La red recibe formación específica para cada línea de productos y, una vez completadas las distintas etapas, los técnicos acceden a certificaciones internacionales otorgadas por la compañía, que se actualizan periódicamente.
“Los productos son cada vez más sofisticados y el productor espera un servicio acorde a esa tecnología, por eso la capacitación permanente es indispensable”, señaló Ferrari.
El planteo también modifica la manera en que las empresas entienden la comercialización de maquinaria agrícola. En lugar de concentrar el valor en el tractor como producto aislado, la propuesta busca integrar equipo, conectividad, información, repuestos, asistencia técnica y capacitación dentro de un mismo paquete.
“Cuando un productor compra Fendt también compra una marca, una red de posventa y un alto valor de reventa, todo forma parte de una misma experiencia”, resumió Ferrari.
En Valtra, mientras tanto, la incorporación de nuevas generaciones de tractores y plataformas digitales apunta a llevar esa lógica de agricultura conectada a un universo más amplio de productores. El desafío para las marcas es que las herramientas tecnológicas no queden como un atributo de catálogo, sino que terminen traducidas en menos tiempos muertos, mejor utilización de los equipos y decisiones más precisas.





