La saga de la invasión china en el agro argentino tiene en Agrochery uno de sus capítulos más consolidados. La línea agrícola de Chery, reconocida marca de vehículos, lleva 12 años en el mercado argentino, tiene más de 80 agencias en todas las provincias y ofrece su HP a la mitad del precio de las marcas líderes.
Mientras otras marcas asiáticas recién asoman en ferias como Agroactiva o tantean un mercado que todavía las mira con cierta desconfianza, esta firma lleva más de una década operando en el país con una red de distribución que ya cubre todas las provincias. La novedad no es su llegada, sino la magnitud que ha alcanzado.
Lo cierto, es que este año se vio en la feria de Armstrong, Santa Fe, una verdadera invasión de marcas provenientes de Asia, principalmente China. Según sus organizadores, al menos unas 30 marcas expusieron del 3 al 6 de junio.
En ese contexto, Lucas Juárez, representante de American Agro, la empresa importadora de Agrochery, puso los números sobre la mesa durante la feria de Armstrong. “Estamos entregando a nivel país entre 60 y 70 unidades por semana”, dijo, y agregó que el año pasado la firma cerró con casi 2.000 tractores vendidos en todo el territorio nacional. El dato coloca a Agrochery entre las marcas más vendidas del mercado, si se contabilizan todas las procedencias. Algo impensado hace unos 5 años, en un mercado históricamente dominado por las multinaciones estadounidenses o europeas.
Además, mostraron en la feria agrícola sus modelos, incluyendo un tractor de 240 HP, es decir, de los medianos – grandes. Hasta hace poco, la oferta china se limitaba a tractores de baja potencia. Estos más grandes, con capacidad agrícola, son novedad por estas pampas.
Agrochery , al ser la división agrícola del grupo automotriz Chery, es conocida en Argentina por sus vehículos. American Agro trabaja con la marca desde hace doce años y construyó en ese tiempo una red de más de 80 agencias distribuidas a lo largo y ancho del país. Esa estructura de posventa es uno de los argumentos centrales con los que la empresa responde a la objeción más frecuente que reciben los equipos chinos. “Los técnicos propios van a donde está el tractor y hacen toda la tarea”, aseguró Juárez. Casa Central, ubicada en Buenos Aires, es donde se realiza el ensamble de los equipos. Desde allí se abastece la cadena de concesionarios, y una segunda base operativa en Córdoba capital concentra los repuestos de mayor rotación.
En materia de precios, la diferencia con las marcas líderes es contundente. “El HP de una primera marca, como New Holland o John Deere, está más o menos en 1.000 o 1.100 dólares, y el HP de Agrochery está entre 500 y 550 dólares”, explicó Juárez. Prácticamente la mitad. Ese diferencial, combinado con opciones de financiación a través del Banco Nación y condiciones especiales disponibles durante la feria, termina de inclinar la balanza para muchos productores y contratistas que se acercan al stand con la duda y se van con la firma.
Juárez destacó que los compradores no van únicamente detrás del precio. “Lo que buscan es un tractor que sea confiable, que sea muy versátil, que es lo que la marca hoy en día se caracteriza de ser”, señaló. En ese sentido, subrayó la línea que incorpora inyección electrónica con sistema CommonRail, lo que permite reducir el consumo de combustible, y admite distintas configuraciones de centros abiertos y cerrados. La oferta está pensada para adaptarse a un abanico amplio de trabajos agrícolas.
Mirá la entrevista completa con Lucas Juárez:
Sobre el mito de la baja calidad que persiguió durante años a los productos de origen chino, Juárez fue directo: “Es un mito que ya quedó en el pasado”. Trazó un paralelo con lo que ocurrió en el mercado de camionetas, donde hace una década las versiones asiáticas generaban escepticismo y hoy compiten de igual a igual con las marcas tradicionales. “Los tractores están muy probados en el mercado. No es una marca nueva, de por sí es china la fabricación, pero es una marca que se ha probado en todo tipo de trabajo y da muy buenos resultados”, sostuvo.
El argumento de la posventa, que las marcas tradicionales esgrimen como su principal diferencial frente a la competencia asiática, ya no les pertenece en exclusiva. “Lo que es American Agro tiene una red de concesionarios muy amplia en todo el país, que van a donde esté el tractor trabajando y se hace lo que haga falta”, remarcó Juárez. Repuestos de alta rotación disponibles en dos bases propias y técnicos que se desplazan al campo son hoy parte de la promesa comercial de una marca que, según su representante, ya superó la etapa en que debía convencer antes de vender.
Con casi 2.000 unidades vendidas el año pasado y un ritmo de entregas que supera las 60 por semana, Agrochery ya no es una promesa ni una curiosidad de feria.





