En un reciente allanamiento, la Brigada de Control Ambiental desbarató lo que parece ser un coto de caza ilegal que operaba a gran escala en Gualeguaychú. El caso involucra el tráfico de especies exóticas, paquetes millonarios para extranjeros y trofeos de animales prohibidos.
Fue la denuncia de la ONG Freelance la que activó el procedimiento, en el que se halló la cornamenta de un ciervo colorado (Cervus elaphus) de 72 puntas, que podría ser récord a nivel sudamericano. Las primeras averiguaciones indican que un cazador extranjero pagó al menos 40.000 dólares para abatir al animal.
El predio, ubicado en la localidad de Costa Uruguay Sur, en el Este entrerriano, es conocido como “Médano Salvaje” y se atribuye el caso a la empresa “De Bernardis Hunting”, que promocionaba sus servicios en redes sociales.
Se investiga la posible connivencia política, por la habilitación oficial al ingreso de ejemplares que no están habilitados en la provincia.

El operativo desplegado por la Subsecretaría de Ambiente de la Nación en realidad inició por posible incumplimiento de la Ley de Conservación de la Fauna (22.421), que prohíbe expresamente su caza, captura, tenencia, transporte y comercialización ilegal. Fue el fiscal federal Pedro Rebollo quien solicitó el procedimiento por una denuncia radicada el pasado 16 de marzo.
En esa presentación, se advertía por la actividad cinegética de, al menos, un ejemplar de ciervo colorado de astas de 72 puntas, que fue visto en redes sociales. La investigación luego arrojó un posible tránsito ilegal del animal a la provincia de Entre Ríos con fines de caza deportiva con el visto bueno de un funcionario y el posible contrabando de trofeos de caza, entre otros delitos vinculados a la ley de armas.
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La ley obliga a los cotos de caza a contar con habilitación provincial y el libro foliado y rubricado por la Dirección de Fauna provincial, donde se registra el ingreso de los cazadores, las armas utilizadas, el tipo y número de ejemplares cazados y las piezas cobradas. En este caso, no contaban con esa documentación.
Además, en el establecimiento de 130 hectáreas hallaron también ejemplares de antílope de la India, ciervo axis, jabalí, carnero de cuatro cuernos, carnero doméstico y una hembra de ciervo colorado. También secuestraron 50 trofeos de caza -cráneos con cuernos o astas- de muchas de estas especies.
El caso de los ciervos colorados es un capítulo aparte en esta historia. Uno de ellos -se especula, quizá récord en Latinoamérica- aparentemente fue cazado por un empresario agropecuario brasileño que opera en Paraguay, por una suma millonaria. El otro fue hallado aún con vida en el predio, y se investiga ahora cómo llegaron allí.

En la información brindada por la cartera ambiental consta que esos ejemplares provenían de una cabaña que trabaja la genética de esa especie y que no está habilitada para realizar tránsito interjurisdiccional. Se especula que se trata de un criadero de la ciudad de Roque Sáenz Peña, provincia de Buenos Aires, que ingresó a Entre Ríos con el visto bueno dentro de la gobernación.
Es de destacar que el ciervo colorado es considerado una especie invasora de alto impacto para los ecosistemas locales, por lo que su circulación está prohibida en la provincia del Litoral. Así y todo, el permiso para ingresar, señala el medio AIM digital, lo concedió la propia Dirección de Recursos Naturales y Fiscalización bajo la firma de su director Mario Zárate.
Se secuestraron celulares, tabletas, computadoras y aparatos electrónicos para esclarecer los hechos, y armas de fuego que se ofrecerían en alquiler. Mientras se investiga el vínculo político y avanza la causa penal, el coto de caza ya fue multado económicamente.





