La Secretaría de Agricultura dio a conocer este jueves el precio de referencia SIGLEA correspondiente al mes de mayo pasado. La noticia es que finalmente ese valor promedio pagado por las industrias a los productores de leche por fin superó los 500 pesos por litro, una suma que se había convertido en un techo difícil de alcanzar para un indicador que desde hace mucho tiempo viene disociandose de la inflación.

El precio SIGLEA fue el mes pasado de 508,74 pesos por litro. O su equivalente de 6.684 pesos por kilo de sólidos útiles. En el primer caso, la suba respecto de abril pasado fue de 2,1%. Todavía debajo de la inflación de ese mes, pero al menos reaccionando.
Este movimiento es elocuente luego de que transcurrieran muchos meses donde los precios tenían variaciones ínfimas, estaban planchados. El atraso de la leche frente a los precios generales de la economía sigue siendo muy visible, ya que en la comparación anual, contra mayo de 2025, los pagos al productor aumentaron solo 8,7%, mientras que la inflación superó con holgura el 30%.
Esta situación viene deteriorando visiblemente la rentabilidad de los tambos, y pone en jaque sobre todo la supervivencia de los establecimientos más pequeños y menos tecnificados, que continúan desapareciendo.

En una presentación realizada hace pocos días frente a la comisión de comercio en Diputados, la Cámara de Productores de la Cuenca Oeste (Caprolecoba) resumió bien la situación del sector: mientras que las condiciones climáticas y productivas parecen óptimas para la actividad, el precio a moneda constante -con los valores de abril pasado, que eran de 498 pesos- marcaban una baja de casi 20% a valores constantes.
Esta situación provocaba que haya rentabilidades negativas en los tambos más pequeños del 1,8%, ya que los costos promedio estaban en 506 pesos por litro, y también en los medianos, con una pérdida de 0,8%. Solo los grandes podían obtener algo de rentabilidad.





