Pocas empresas agroalimentarias pueden darse el lujo de vender más de cuatro millones de toneladas de alimentos al año y, al mismo tiempo, ser conocidas por una lata de carne cocida creada hace casi 90 años. Hormel Foods es una de ellas.
Lo curioso es que, aunque nació como un frigorífico de cerdos en Minnesota, hoy obtiene buena parte de sus ganancias de negocios tan distintos como la manteca de maní, los frutos secos, los fiambres premium o los alimentos listos para consumir.
La compañía pasó más de un siglo construyendo marcas capaces de generar márgenes más estables que los de la producción ganadera tradicional. Esa transformación explica por qué actualmente se parece menos a una empresa cárnica y más a una multinacional de alimentos envasados.

La historia comenzó en 1891, cuando George A. Hormel fundó un pequeño frigorífico en Austin, Minnesota. Durante gran parte de su existencia la compañía estuvo ligada al procesamiento de cerdo. Pero el verdadero punto de inflexión llegó en 1937 con el lanzamiento de SPAM, una carne enlatada que terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural y comercial. Durante la Segunda Guerra Mundial fue utilizada masivamente para abastecer tropas estadounidenses y luego se expandió a mercados asiáticos donde todavía conserva una posición destacada dentro de la categoría de proteínas procesadas.
A partir de esa plataforma, Hormel construyó un modelo distinto al de gigantes como Tyson Foods, JBS o Smithfield Foods. Mientras esos grupos crecieron alrededor de la producción primaria y la faena, Hormel apostó por las marcas y los productos listos para consumir.

Esa evolución se aceleró mediante adquisiciones. Compró Jennie-O, una de las principales marcas de productos derivados del pavo de Estados Unidos; incorporó Applegate para ingresar en alimentos naturales y orgánicos; adquirió Skippy, una de las marcas líderes de manteca de maní del mercado estadounidense; y tomó el control de Planters, una referencia histórica en frutos secos y snacks. También desarrolló MegaMex Foods, una sociedad junto al grupo mexicano Herdez para comercializar alimentos mexicanos en Estados Unidos.
El resultado es una compañía organizada en tres grandes unidades de negocios. La más importante está orientada al consumo masivo y abastece supermercados y autoservicios. Allí se concentran marcas como SPAM, Skippy, Planters, Applegate, Jennie-O y Hormel Black Label. Este segmento generó 7.455 millones de dólares en ventas durante el ejercicio fiscal 2025, equivalentes al 62% de la facturación total del grupo. Además movilizó cerca de 1,3 millones de toneladas de alimentos.

La segunda unidad es el negocio gastronómico y de servicios alimentarios. Hormel abastece a restaurantes, hoteles, hospitales, escuelas y distribuidores con panceta, pepperoni, carnes preparadas, productos listos para cocinar e ingredientes utilizados por cadenas gastronómicas. En 2025 este segmento facturó 3.942 millones de dólares, aproximadamente un tercio de los ingresos corporativos, y comercializó unas 455.000 toneladas de productos.
La tercera unidad es la internacional. Aunque representa apenas el 6% de las ventas, funciona como una plataforma estratégica para expandir marcas fuera de Estados Unidos. Durante el último ejercicio generó 709 millones de dólares y comercializó productos en más de 80 países. SPAM y Skippy son los principales motores de crecimiento internacional, especialmente en Asia.
En América Latina, la principal apuesta está en Brasil. Hormel desembarcó allí en 2017 mediante la compra de Ceratti, una empresa fundada en San Pablo y especializada en fiambres, embutidos y productos cárnicos elaborados. La operación, valuada en unos 104 millones de dólares, marcó el ingreso directo de la compañía a Sudamérica. Más que exportar productos estadounidenses, Hormel optó por adquirir una marca ya instalada en el mercado brasileño. Actualmente Ceratti comercializa más de un centenar de productos en categorías que van desde mortadelas y salames hasta jamones, salchichas y líneas destinadas al canal gastronómico.

La compañía opera más de 30 plantas industriales distribuidas entre Estados Unidos, China y Brasil. Aunque mantiene presencia internacional, el mercado estadounidense sigue siendo ampliamente dominante y explica más del 90% de los ingresos totales.
La materia prima sigue siendo agropecuaria: cerdo, pavo, carne vacuna, pollo y frutos secos. Sin embargo, la empresa intenta reducir progresivamente su exposición directa a los negocios más dependientes de los ciclos ganaderos.
Esa búsqueda de negocios con márgenes más previsibles ayuda a entender una de las decisiones estratégicas más importantes que tomó recientemente. Durante décadas, Jennie-O fue una de las mayores productoras de pavos de Estados Unidos. La empresa no solo elaboraba alimentos derivados del pavo sino que también participaba en actividades más cercanas a la producción primaria, incluyendo el procesamiento y comercialización de aves enteras.

En 2026 Hormel decidió desprenderse de buena parte de ese negocio. Vendió plantas de procesamiento, fábricas de alimento balanceado y otros activos vinculados a la producción de pavos enteros, una actividad muy expuesta a los vaivenes típicos de los commodities.
La empresa conservó la marca Jennie-O y los productos elaborados que llegan al consumidor final, desde hamburguesas y salchichas hasta fiambres y carnes procesadas. Dicho de otro modo: decidió alejarse de la parte más volátil del negocio para quedarse con la etapa donde agrega valor industrial y comercial.
Respecto a sus números, en el ejercicio fiscal 2025, Hormel registró ventas por 12.106 millones de dólares, un crecimiento de 1,6% respecto del año anterior. Sin embargo, la ganancia neta cayó 41%, hasta 478 millones de dólares. La principal explicación fue el aumento de los costos de materias primas, especialmente cerdo, carne vacuna y frutos secos, junto con ajustes contables sobre algunas adquisiciones realizadas durante los años de expansión.

En Wall Street, Hormel ocupa una posición particular. No suele atraer inversores que buscan crecimiento acelerado, sino fondos interesados en estabilidad y dividendos. La empresa integra el grupo de los llamados Dividend Aristocrats del índice S&P 500 porque aumentó sus dividendos durante 60 años consecutivos.
Los resultados más recientes sugieren que la estrategia de enfocarse en alimentos proteicos elaborados empieza a mostrar algunos avances. En el segundo trimestre fiscal de 2026 las ventas crecieron hasta 2.973 millones de dólares, el resultado operativo mejoró y los tres segmentos registraron avances simultáneos. El negocio gastronómico completó once trimestres consecutivos de crecimiento orgánico y la división internacional volvió a apoyarse en SPAM y China para expandirse.




