Esta semana se rompió la “brújula” en el mercado estadounidense CME Group (“Chicago”) ya que una multiplicidad de variables alcistas derivó en bajas generalizadas de precios de maíz, trigo y soja.
Los administradores de fondos agrícolas continuaron esta semana la fase de construcción de “apuestas alcistas” en contratos de maíz y soja del CME Group (“Chicago”).
El martes pasado la posición neta especulativa en contratos futuros y opciones de maíz en el CME Group (“Chicago”) siguió creciendo para aumentar en un 61% con respecto a la situación presente el martes de la semana pasada. En lo que respecta a soja, la diferencia es del 21%, según lo que reflejan los datos publicados hoy por la Commodity Futures Trading Commission.
Las posiciones netas surgen de la diferencia entre las posiciones compradas (“long”, que fijan un precio techo y por ende apuestan a un mercado alcista) y las posiciones vendidas (“short”, que fijan un precio piso y por lo tanto apuestan a un mercado bajista). Tales registros se difunden con algunos días de retraso para evitar que la información impacte en las cotizaciones de granos.
El monitor de sequía de EE.UU. indicó que el 29% del área de maíz en EE.UU. padece restricciones hídricas versus un 19% una semana atrás, mientras que en el caso del trigo de primavera la proporción de área con déficit hídrico es del 79% (versus 59% una semana atrás) y en el de la soja del 50% (versus 39%).
En tanto, la agencia climática de EE.UU. (NOAA) no prevé para la próxima semana precipitaciones abundantes en las zonas agrícolas centrales afectadas por restricciones de humedad.
El “apagón logístico” en el Mar Negro –producto de los ataques recíprocos a instalaciones portuarias y buques por parte de Rusia y Ucrania– se esgrime como un problema que, en caso de no solucionarse, podría provocar un alza generalizada de los precios del trigo.
La Unión de Exportadores y Productores de Cereales de Rusia declaró a la agencia Reuters que las consecuencias de los ataques ucranianos se sentirán pronto en muchos países. “La interrupción del transporte marítimo en el Mar Negro causada por los ataques ucranianos contra buques de carga seca e infraestructura portuaria supone una amenaza directa para la seguridad alimentaria mundial”, afirmó la entidad en un comunicado remitido a Reuters.
“Aunque los importadores aún no han sufrido escasez de cereales, gracias a las reservas existentes y a la capacidad temporal de satisfacer la demanda a través de otros proveedores, las consecuencias de esta crisis pronto afectarán a muchos países”, añadió.
Y apuntó que los “ataques sistemáticos” de Ucrania –que comenzaron en julio– podría provocar pronto “un bloqueo total de los corredores de exportación en la cuenca del Mar Negro”. Lo mismo se aplica a los embarques ucranianos ante los ataques instrumentados por Rusia a modo de represalia.
Esta semana, además, la autoridad monetaria de EE.UU. (Reserva Federal) decidió mantener las tasas de interés de referencia en un nivel de 3,50%-3,75% anual, lo que resulta favorable para el mercado de commodities y las acciones (de hecho los principales índices bursátiles terminaron la semana con subas).
Eso porque cuando las tasas de interés de referencia en EE.UU. suben, los instrumentos de renta fija se tornan mucho más atractivos, ya que otorgan mejores rendimientos con un riesgo más acotado. Eso suele provocar una salida progresiva de capitales de los mercados de futuros de materias primas para ser relocalizados en títulos públicos del Tesoro de EE.UU., bonos estatales o municipales o bien instrumentos de renta fija corporativos.
A pesar de esa coyuntura, en la última semana los precios del maíz, el trigo y la soja en Chicago cayeron en torno a un 5%, sin que esa dinámica tenga un fundamento propio de cuestiones relativas al mercado agroindustrial.
La principal hipótesis detrás de la caída abrupta de los precios de los granos en Chicago reside en una toma de ganancias profunda por parte de inversores especulativos hacia fines de esta semana o bien una salida de fondos corporativos de dicho mercado ante la proyección de un eventual evento disruptivo a escala global.









