Si bien los precios de la soja y el maíz vienen registrando una enorme volatilidad, a los administradores de fondos agrícolas no les tiembla el pulso al momento de apostar fuerte por un mercado súper alcista.
El martes pasado la posición neta especulativa en contratos futuros y opciones de maíz en el CME Group (“Chicago”) se mantuvo firme en niveles muy elevados en términos históricos, según datos publicados este viernes por la Commodity Futures Trading Commission. En el caso de la soja, la posición neta se incrementó en un 11% en la última semana.
Las posiciones netas surgen de la diferencia entre las posiciones compradas (“long”, que fijan un precio techo y por ende apuestan a un mercado alcista) y las posiciones vendidas (“short”, que fijan un precio piso y por lo tanto apuestan a un mercado bajista). Tales registros se difunden con algunos días de retraso para evitar que la información impacte en las cotizaciones de granos.
Mientras que algunos factores alcistas son más evidentes, otros se están configurando como hipótesis o se encuentran en las gateras de posibles escenarios disruptivos.
La situación presente en el Mar Negro y Medio Oriente, lejos de morigerarse, sigue escalando semana tras semanas. Este viernes Vladímir Putin advirtió que el despliegue de tropas europeas en Ucrania supondría que la UE-27 entraría en guerra con Rusia. “Ahora dicen que están pensando en cómo desplegar tropas en Ucrania: eso significaría una guerra con Rusia”, declaró el presidente ruso según una publicación de la agencia oficial rusa Tass.
Las disrupciones logísticas generadas por la guerra de EE.UU. contra Irán están provocando que el precio del gasoil alcance un récord histórico, lo que representa una oportunidad enorme para el biodiésel y, por extensión, para el aceite de soja.
Esta semana el precio del gasoil en EE.UU. batió un nuevo récord al superar los 6,0 dólares por galón, según un promedio nacional elaborado el club automovilístico AAA. Un año atrás se encontraba en 3,70 dólares por galón. Zarpado.
En India los avicultores alertan que el país asiático –una “fortaleza arancelaria” con una política agropecuaria ultra proteccionista– tiene un déficit de 1,5 millones de toneladas de harina de soja, el cual tendría que ser suplido con importaciones.
Un factor enorme, que está en ciernes, es la posibilidad de una falla productiva del cultivo de soja en Brasil. La agencia climática de esa nación (Inmet) proyecta para el próximo trimestre una restricción hídrica leve a moderada en gran parte de la “zona núcleo” sojera de esa nación, mientras que en el sur del país se prevén excesos hídricos (que tampoco son favorables para la oleaginosa).
Si bien EE.UU. va camino a lograr una buena cosecha de soja, la realidad es que al balance de oferta y demanda interno del poroto no le sobra nada, lo que representa un factor potencial alcista rotundo para los precios de la soja estadounidense en caso de que aparezca una presión adicional de demanda externa sobre los productos del complejo sojero de ese país.








