Este 1 de octubre de 2026 será recordado por quienes reconstruyan algún día la historia global de la agricultura como el día en que la multinacional Corteva, que había nacido en 2019 de la fusión de las estadounidenses Dow y Dupont, concretó la división de su negocio de semillas. El desprendimiento tendrá nuevo nombre y cotizará en la Bolsa de Nueva York. Se llama Vylor y su sigla es VYLR.
Quizás con ese sentido de quedar en la historia habló con frases pomposas sobre esta división el flamante CEO de la nueva compañía, llamado Chuck Magro. “Vylor fue creada para reinventar la agricultura”, exageró. Luego añadió no sin menas altisonancia: “Nuestra ambición es trabajar con productores de todos los tamaños para resolver algunos de los desafíos más complejos del mundo, desde la seguridad alimentaria hasta la seguridad energética, y al mismo tiempo ayudar a que los productores y las comunidades prosperen”.
La pucha.

En todo caso, la nueva empresa tiene una base sólida para tratar de enderezar el mundo. Cuenta con una cartera tecnológica valorada en 19.000 millones de dólares, y con marcas muy reconocidas en el mercado internacional y también el argentino, como Pioneer, Brevant Nord, Pannar, ectátera.
Este portafolio será respaldado por 12 lanzamientos de “plataformas tecnológicas innovadoras” en maíz, soja y trigo durante la próxima década. Entre esas variedades figuran desde un trigo híbrido hasta maíces de baja estatura. así como cultivos mejorados por edición génica y otros para hacer biocombustibles”.
La firma promete siete nuevas variedades de maíz durante la próxima década, comenzando en 2028, incluida la primera modificación genética al cultivo para mejorar el rendimiento y la estabilidad del rendimiento. “En ensayos de campo realizados en toda América, esta característica generó un incremento promedio de 188,3 kilos por hectárea, con aumentos de hasta 628 kilos por hectárea”, preanunció la semillera en el comunicado donde anuncia su liberación de Corteva.
Además, Vylor está desarrollando la primera variedad de maíz editado genéticamente con resistencia a múltiples enfermedades.
En soja pintan cuatro nuevas variedades que se lanzarán antes de 2035, incluyendo una plataforma tecnológica propia de última generación para América Latina que ofrecerá el espectro más amplio de control de insectos del mercado, además de altos rendimientos para los productores y significativas oportunidades de licenciamiento para Vylor.
También aparece en el horizonte el Xpedite, el trigo híbrido propiedad de Vylor, que se lanzará en América del Norte a finales de 2027. “Los ensayos de investigación realizados durante varios años demuestran y confirman los altos rendimientos constantes del trigo híbrido, así como su estabilidad productiva o resiliencia frente a diversas condiciones adversas, incluidas enfermedades y sequías”, dice la gacetilla.

Mediante Vylor One, su negocio de licenciamiento, la compañía dijo que espera generar más de 500 millones de dólares en ingresos brutos por licencias en 2027, superar los 1.000 millones de dólares para 2035 y acercarse a los 2.000 millones de dólares para 2040.
Vylor apunta a alcanzar ventas netas de aproximadamente entre 11.200 y 11.900 millones de dólares para 2029, lo que representa un crecimiento anual del 3% al 4% durante el período de planificación.
Con semejante escisión de su estructura, a la matriz Corteva no le quedó mucho más remedio que anunciar, en otro comunicado, que “inicia un nuevo capítulo como líder global de protección de cultivos”. Enfocada entonces en el negocio de los agroquímicos y bioinsumos, la firma también prepara 12 anuncios, “incluidos 5 biológicos, para lanzamiento en la próxima década”.
Y aunque luce perdidosa resignando gran parte de su negocio, también su ejecutivo global, Luke Kissam, utilizó frases venturosas para describir el momento histórico: “Este es un nuevo día para Corteva, y no podríamos estar más entusiasmados a medida que avanzamos con mayor enfoque, agilidad y un renovado compromiso con la innovación y la excelencia operativa”, dijo.
Corteva recordó que entre 2020 y 2025, el negocio de protección de cultivos incrementó sus ingresos en más de 1.000 millones de dólares en los 110 países en los que tiene presencia. Cuenta con una cartera de productos para la protección de cultivos de 11.000 millones de dólares, y cerca de 9.000 empleados.




