Los precios de los productos agroindustriales en el CME Group (“Chicago”) viene operando con bajas en las últimas jornadas de la mano de una toma de ganancias por parte de inversores especulativos (que se habían “comprado” hasta “la manija” y siguen mayormente con posiciones netas alcistas).
Pero en ese proceso hay un producto que no solo zafó del proceso bajista, sino que incluso operó “en reserva” con alzas impresionantes: la harina de soja.
Si bien las posiciones más largas ya comenzaron a registrar bajas, el contrato más líquido de harina de soja del CME Group no para de subir en el último mes y medio. Una auténtica locura.
La analista agrícola estadounidense Susan Stroud explicó que ese fenómeno se debe a que la demanda interna de soja en EE.UU esperaba una avalancha de poroto en esta época del año, tal como muestran las posiciones brutas “cortas” de los operadores comerciales en futuros de harina de soja.
Sin embargo, una serie de lluvias retrasaron la cosecha en la zona núcleo sojera estadounidense, al tiempo que los exportadores se mostraron muy activos originando mercadería (producto de la presión de la demanda china como gesto de buena voluntad antes de las negociaciones bilaterales que Donald Trump está teniendo en estas horas con Xi Jinping en Washington).
La demanda de harina de soja en EE.UU (porcinos, avícolas, tambos, etcétera) se encontró con una oferta limitada y comenzó a mostrar cierta desesperación por hacerse con partidas de ese insumo clave.
Los precios en el CME Group muestran que el mercado espera que ese “cuello de botella” se normalice en 2027, aunque en lo que queda del presente año la presión de demanda sigue afirmando los valores del producto.
Para la Argentina, principal exportador de harina de soja del mundo, el problema puntual registrado en el Medio Oeste estadounidense es un “regalo” que contribuye a mejorar la competitividad de la industria oleaginosa, dado que el CME Group es el mercado de referencia global de productos agroindustriales.








