Gerardo Colombano, productor ovino cordobés que hoy trabaja “en pequeña dimensión” y fue presidente de la Cámara de Productores Ovinos de Córdoba (CAPOC), sostiene que después de años de intentar instalar el cordero pesado en la dieta de los argentinos, la demanda sigue pidiendo animales chicos. Ya alejado de la producción propia, mira tranqueras adentro y concluye que el mercado no acompañó el objetivo que se fijaron los productores.
Colombano aclara que no cree que el sector se haya equivocado. “Tratamos de imponer que en el plato de cualquier casa, de cualquier hogar, se pueda consumir algún trozo de cordero al menos una vez a la semana”, planteó en diálogo con Bichos de Campo. Sin embargo, reconoce que hoy “está muy difícil tratar de imponer el cordero, un trozo de cordero en cualquier casa, en cualquier ambiente”.
La razón por la que la cadena apuntó al animal más grande tiene que ver con la rentabilidad. “Para nosotros, los productores, es mucho más rentable”, explicó, y agregó que además se ofrece una mayor cantidad de carne al mercado. El precio, según contó, “normalmente es el mismo o un poco menor”, pero la estructura cambia por completo.
“Para hacer la misma cantidad de kilos, necesitás en el caso de cordero pesado, 100 madres. En el caso de cordero liviano, 200 madres. Es decir, supuestamente, 100 corderos de 50 kilos, y de la otra forma vas a tener que hacer 200 corderos de 25 kilos. Pero esa esa diferencia, digamos, de hacer cordero pesado o liviano, por los tiempos que te lleva, te da la posibilidad de, en el caso de corderos pesados, poder tener hasta más madres, hasta tener 130 madres”, explicó el productor. Y siguió: “Ese es el mejor negocio para el productor, es mucho más rentable que el otro. Aparte, los riesgos son totalmente diferentes”.
El problema aparece del lado de la demanda. Colombano admite que hay nichos para el animal grande. “El restaurant, aquel que pone algo al horno, lo prefiere el cordero pesado, porque ese cordero rinde mucho más en carne”, dijo. Pero “la parrilla prefiere hacer un cordero liviano, porque sabe que eso lo puede consumir todo en un día”. Y ahí, según explicó, está el grueso del consumo. “El mayor consumo está en los eventos familiares, en los eventos entre amigos, las peñas. Y ese te demanda el cordero liviano.”
Mientras el consumo de carne vacuna cayó con fuerza y el pollo y el cerdo ganaron lugar en la mesa, el cordero no logró meterse en la dieta cotidiana. Para Colombano, buena parte de la explicación está en la carnicería. “El mismo carnicero prefiere vender un medio cordero chico que no vender el cordero pesado”, afirmó. Con una pieza de 25 kilos en la góndola y sin demanda para un trozo tan grande, el carnicero termina preguntándose “¿me lo tengo que comer yo? ¿Lo tengo que llevar a mi casa y me lo tengo que comer?”, graficó Colombano. Por eso pide otra cosa. “Tráeme un corderito de 12 kilos”, que puede partir y vender en piezas de cuatro o cinco kilos, pensadas para una parrilla de domingo al mediodía, y “seguro que lo vende”. “La demanda no va con nuestro objetivo todavía. Yo creo que algún día, ojalá algún día lo podamos lograr, pero nos está costando muchísimo”, resumió.
Su propia experiencia lo llevó a esa conclusión. Durante años vendió su producción de manera directa a carnicerías y restaurantes, sin pasar por frigorífico. Cuando tuvo que achicar la actividad, o prácticamente retirarse de la producción, siguió en el negocio comprando y vendiendo cordero a otros productores para no perder ese mercado. “Tengo que ir abasteciendo lo que el mercado me demanda y no lo que yo quiero imponer”, dijo.
Sobre qué hacer, Colombano propone que los productores se junten y avancen de a poco. Sugirió dedicar al cordero pesado una porción menor de la producción, “un 20 por ciento, un 15 por ciento”, y sostener el resto con el animal liviano. “Mientras tanto tenemos que seguir produciendo, tenemos que seguir obteniendo alguna rentabilidad económica, y la demanda actual sigue siendo muy superior la del cordero liviano”, planteó. La advertencia es concreta. “No nos pongamos a hacer todo el cordero pesado, porque si no nos van a quedar los corderos ahí y no los vamos a poder vender. Es un drama.”
También ve espacio para la carne de oveja en productos condimentados como la hamburguesa o la empanada, porque “tiene un gusto más fuerte”, aunque a un valor bastante menor.
Para el expresidente de CAPOC, lo que falta es organización. “Acá falta la unión. La unión entre los productores”, dijo, y señaló a las cámaras y a las mesas ovinas como los espacios para incentivar el consumo. Recordó que otras carnes ya recorrieron ese camino. “Como se fue imponiendo la carne del cerdo con distintas organizaciones, como se impuso el pollo con distintas organizaciones también”, expresó, y agregó que la carne vacuna también se impuso “por organizaciones similares”, con organismos como el IPCVA.
El trabajo, según Colombano, “tiene que ser muy mancomunado entre Estado y productores, e intermediarios”, y se trata de “un objetivo a largo plazo, hasta de generaciones, probablemente”.






El cerdo y el pollo, no se impusieron por ninguna campaña, sino porque se logró producir para que tenga un precio competitivo. El día que haya una góndola de carnes, y el cordero (pesado, si no es piel y hueso) esté más barato que el vacuno, se empezará a vender solo.
La gente está dejando de lado las carnes rojas, por tema salud y proteccíon que animal, el humano no está preparado para comer carne biológicamente por eso cuando se come carne la digestión es MUYYYY lenta. Y ojalá día día decaiga más el consumo de carnes rojas.
Pregunta? A ustedes les gustaría que los matarán para comer ellos? Que bicho raro el humano no? Ojalá día a día el consumo de cereales, vegetales y legumbres se cada día mayor.
Creo que no se come porque es carísima la carne de cordero y de ovinos más grandes también. Vivo en la Patagonia y no como carne ovina, que me encanta, por el precio!!
El problema del cordero es que producirlo sale lo mismo que el vacuno y si no podés vender a un precio similar te conviene vender las ovejas y comprarte una vaca
Es diferente al pollo y el cerdo que se produce diferente en lugares pequeños y no en un campo
Cordero patagónico NO HAY QUE COMER porque la ganadería ovina destruyó la estepa patagónica.
Corderos del resto del país… habrá que ver qué se encuentra en carnicerías y supermercados.
Fin.