La que hasta hace unos meses era una pequeña localidad tranquila al norte de la provincia de Entre Ríos hoy se transformó, para muchos productores, en una zona liberada al abigeato. Así es como lo denuncian los ganaderos de Bovril, en el departamento de La Paz, que no dejan de contabilizar vacas crudamente faenadas, al igual que robos a casas más alejadas del ejido urbano.
El caso que saltó al ojo público fue el de Álvaro Prevero, un criador oriundo de Córdoba que desde hace 6 años explota un campo junto a su hermana en la zona de monte y que en menos de un mes perdió 6 vacas y 3 terneros, valuados en al menos 15 millones de pesos.
“Yo vivo y pago el alquiler con esto. Tenía 80 madres y ahora me quedan 74. Voy a comer arroz un año y las voy a reponer, pero la cosa se nos pone cuesta arriba”, señaló el productor en charla con Bichos de Campo.

Federación Agraria Argentina (FAA) tildó al caso como “la gota que rebalsó un vaso que ya estaba lleno”. Entre los vecinos ya contabilizan cerca de 20 animales faenados en pocos días -que se suman al robo de herramientas y electrodomésticos de casas de la zona- y todos coinciden en un mismo diagnóstico: la carne termina en circuitos de venta clandestina en complicidad con las autoridades.
“Durante el temporal de agosto, que duró como diez días, encontramos las dos primeras vacas muertas. En ese momento no pensé en denunciar. Con el paso de los días empezamos a encontrar otra y otra, y ahí sí fui a la policía. Todas tenían un tiro. Ahí caen y las faenan. Le sacan vísceras, cabeza, manos y patas, y el resto lo cargan como a un ciervo. Mientras denunciaba cada nuevo caso, me carneaban más animales. El problema era que el fiscal no daba la autorización para allanar”, relató Prevero.
“Con la última vaca que encontré muerta reconozco que exploté. Empecé a llamar al director, al subdirector, hasta hablé con el fiscal una noche de viernes. Recién ahí se aceleró la cosa y al otro día ya estaban liberados para allanar. Yo les advertí que unos vecinos perdieron tres animales, que otro perdió otras tres. Contabilizamos unos 18 en 30 días. Están cebados”, afirmó a continuación.
La causa de Prevero cayó en manos del fiscal Facundo Barbosa, de la Unidad Fiscal de La Paz. Según denuncian los vecinos de la zona, las autoridades conocen a los delincuentes, pero lejos de ordenar su detención, recaen sobre “perejiles”.
“Yo puse un abogado querellante para seguir con la causa. La policía hace poco detuvo a un chico por venta ilegal de carne, porque esta carne no llega a carnicerías sino a casas particulares, pero sabemos que él no fue uno de los que entró. Lo encontraron por una publicación en Facebook y obviamente se le fueron al humo. Acá se sabe todo, pero la fiscalía nos traba”, denunció el ganadero.
En charla con Bichos de Campo, Marcelo Schneider, representante de FAA en la zona, apuntó al miedo de las autoridades por meterse con “una mafia muy pesada”.
“Lo llamativo es que la cosa se pone cada vez peor y nadie hace nada. ¿Cómo puede ser que estemos a 120 kilómetros de la capital provincial y esa carne circule, pase por puestos camineros y nadie vea nada? Ahora cazaron a un perejil, lo pararon enfrente de la comisaría, le sacaron fotos, las pusieron los medios. Es una vergüenza esto, es una burla”, indicó.
“Esta es una zona liberada. Acá no hay campos grandes, son productores chicos de 50 a 100 hectáreas. Nadie quiere denunciar y hoy por hoy los civiles están todos armados. Hasta hubo saqueos. Roban lo poco que los productores tienen en sus casas para vivir”, sostuvo luego.
Al pobre accionar de las autoridades, los productores suman la falta de herramientas de la brigada rural para atender los casos.
“Un vecino estaba recorriendo el campo y se chocó con dos personas adentro. Él intentó agarrar a uno, pero no pudo, estaban armados. Llamó a la brigada, pero no hubo caso. Se metieron en el monte y se escondieron hasta la noche. Yo les pregunté si no tenían visores infrarrojos para ubicarlos, porque de esa manera es fácil detectarlos. Me dijeron que sus equipos estaban obsoletos. Lo ideal es contar con visores o drones térmicos”, afirmó Prevero.
La situación escaló al punto de que varios concejales firmaron una carta que enviaron al jefe de la Policía de Entre Ríos, el comisario Claudio González. En ella solicitaron su “intervención urgente”.
“Necesitamos seguridad. Yo puedo reponer a los animales, pero si no los termino de pagar y me aparecen faenados… Vivimos de esto”, concluyó el ganadero.
Desde Federación Agraria confirmaron a Bichos de Campo que ya manifestaron el caso ante la gobernación y que, de no recibir respuestas, acudirán a la Nación.





