Antes de los anuncios esperados en la Exposición Rural de Palermo, la dirigencia agropecuaria aguardaba algún gesto del Gobierno hacia el sector. Sin embargo, las expectativas quedaron frustradas y, para la Federación Agraria Argentina, el desafío ya no pasa solo por la estabilidad macroeconómica o la baja gradual de las retenciones, sino por la necesidad de aplicar políticas diferenciadas para pequeños y medianos productores.
Así lo indicó José Luis Volando, vicepresidente de Federación Agraria Argentina: “No existe una política agropecuaria por definición ideológica del Gobierno. Acomodó la macro, que no es poco decir, porque con una inflación del 150% nadie podía programar ni invertir. Pero ahora llega el momento de la sintonía fina y pareciera que no es lo fuerte de este Gobierno”, afirmó.
Luego agregó: “Requerimos políticas sectoriales o diferenciadas”. Según el dirigente federado, los grandes establecimientos concentran una parte importante de la producción, pero generan un impacto mucho menor sobre las economías regionales.
Respecto de las retenciones, Volando reconoció que la reducción aplicada por el Gobierno representó un alivio, aunque aclaró que por sí sola no resuelve los problemas de rentabilidad. “Los números duros de los costos de producción no dan. La actividad se viene sosteniendo porque hubo tres buenas cosechas y porque los rendimientos compensan la falta de precio. El productor sobrevive produciendo más, no porque exista una política específica”, explicó.
Volando cuestionó la actitud del gobierno ante el sector. En tal sentido dijo. “En el campo, cuando querés eliminar una maleza aplicás un herbicida selectivo. El Gobierno, en cambio, tira un desecante que quema todo. Quiere cambiar lo malo, pero también termina cambiando lo bueno”, graficó.
Con esa metáfora, el vicepresidente de Federación Agraria resumió el reclamo de la entidad: acompañar el ordenamiento macroeconómico con políticas diferenciadas que permitan preservar a los pequeños y medianos productores y fortalecer instituciones como el INTA y el IPCVA, consideradas estratégicas para el desarrollo del agro argentino.

En ese marco defendió el rol del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), cuya continuidad quedó bajo discusión dentro del proceso de desregulación impulsado por el Gobierno.
“Es importante lo que hace el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna. Se encarga de vender la carne en el mundo, de participar en las ferias, de ir a China y explicar por qué la carne argentina es buena. Y hay que remarcar que al Estado le cuesta cero pesos, porque lo sostienen los productores”, destacó.
Para Volando, parte del crecimiento exportador y del posicionamiento internacional de la carne vacuna es consecuencia directa de ese trabajo de promoción.




