En los últimos años se exhibe en Argentina un fenómeno de cáida en la producción industrial casi generalizada. Puntualmente la maquinaria agrícola, que aun sigue gozando de reputación en todo el mundo por sus altos niveles de innovación y tecnología, vive momentos de zozobra, con sus industrias metalúrgica cada vez más flacas.
Motorizado por diversos factores, como puede ser la caída del mercado interno de la maquinaria agrícola, como la irrupcion de equipos provenientes de Asia a valores muy inferiores, el sector metalmecánico ligado al agro está sufriendo, tal como muestran los casos testigos de empresas como Pauny o Metalfor. En estos casos, una que produce tractores y la otra pulverizadores, la pérdida de mercado y las tensiones internas son visibles, pues ambas empresas atraviesan momentos de estrés productivo.
Particularmente estas dos empresas son cordobesas. Si bien el grueso de la fabricación está en Santa Fe, Córdoba se sube al podio de los industriales del agro.
En ese sentido, la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola y Agrocomponentes de Córdoba (AFAMAC) registró una fuerte caída de la producción durante el tercer trimestre del año, con un deterioro todavía más pronunciado entre las empresas que producen componentes para esos equipos.
Según el Monitor Estadístico elaborado por AFAMAC junto a Economic Trends, la producción de maquinaria agrícola cordobesa cayó 21,7% entre julio y septiembre respecto del mismo período de 2025. En el trimestre anterior, la actividad había mostrado un crecimiento interanual del 15,9%, una mejora que quedó prácticamente neutralizada por el retroceso posterior.
La situación de las agropartes es todavía más delicada. Su producción disminuyó 32,5% interanual en el tercer trimestre, profundizando una tendencia negativa que ya se había manifestado entre abril y junio, cuando la caída había sido del 27,1%.
Los datos acumulados entre enero y septiembre muestran una diferencia significativa entre ambos rubros. Mientras que la producción de maquinaria agrícola registró una contracción del 2,6% frente a los primeros nueve meses de 2025, la fabricación de agropartes se desplomó 32,8%.
La brecha expone la profundidad de la crisis en una parte de la cadena industrial que abastece a los fabricantes de equipos. La menor demanda de componentes puede reflejarse en toda la red de proveedores que participa en la fabricación de sembradoras, pulverizadoras, tractores y otras máquinas utilizadas por el sector agropecuario.
El retroceso de la producción estuvo acompañado por una reducción de la actividad económica de las empresas. Medida en pesos constantes, la facturación acumulada entre enero y septiembre cayó 15,6% en maquinaria agrícola y 29% en agropartes.
Cuando se expresa en dólares al tipo de cambio oficial, la facturación total del tercer trimestre también mostró una evolución negativa respecto del mismo período del año pasado, con bajas del 7,7% para maquinaria agrícola y del 22,2% para agropartes.
La utilización de la capacidad instalada ofrece otra señal del enfriamiento. En el acumulado de los primeros nueve meses del año, el indicador cayó 6,6 puntos porcentuales en las fábricas de maquinaria agrícola y 4,4 puntos en las empresas de agropartes. Los niveles de utilización quedaron en 65% y 56,8%, respectivamente.
En otras palabras, las fábricas están trabajando con una proporción menor de sus recursos productivos disponibles, en un escenario en el que la caída de las ventas y la incertidumbre sobre la demanda dificultan sostener el ritmo de actividad.
El empleo también acusó el impacto. En el acumulado hasta septiembre, los puestos de trabajo disminuyeron 2,2% en las empresas de maquinaria agrícola y 3,7% en las de agropartes, siempre en la comparación interanual.
AFAMAC atribuyó parte de la evolución reciente a la falta de continuidad de las líneas de crédito que habían impulsado las operaciones durante la primera mitad del año.
El informe señala que la actividad recibió un estímulo a partir de la disponibilidad de financiamiento competitivo durante Agroactiva, la exposición agroindustrial realizada a mitad de año. Sin embargo, ese impulso perdió fuerza cuando no se mantuvieron condiciones crediticias adecuadas durante los meses siguientes.
La entidad también advirtió sobre la escasa rentabilidad que atraviesa el sector agropecuario, un factor que obliga a productores y contratistas a ser más cautelosos antes de comprometer recursos en la compra de maquinaria nueva.
La inversión en equipos representa una decisión de peso para las empresas agropecuarias, tanto por el monto involucrado como por las obligaciones financieras que puede generar durante varios años. Cuando los márgenes se achican y el crédito pierde atractivo, las renovaciones de maquinaria pueden postergarse y la demanda industrial se resiente.
El panorama que describe el Monitor de AFAMAC se suma así a las señales de enfriamiento que atraviesan distintas actividades manufactureras. En Córdoba, uno de los principales polos de producción de maquinaria agrícola del país, la contracción ya se traduce en menores volúmenes de fabricación, menos facturación, capacidad instalada ociosa y retroceso del empleo.





