La empresa de maquinara agrícola cordobesa Metalfor informó una pérdida de 26.484 millones de pesos durante el primer semestre de 2026 como producto de un derrumbe de las ventas de equipos. Se trata de un cambio drástico frente a la ganancia de 11.800 millones de pesos (en moneda constante) registrada en el mismo período de 2025.
En los primeros seis meses de este año la empresa apenas pudo vender 53 equipos autopropulsados –mayormente pulverizadoras– frente a los 115 comercializados en el mismo lapso del año pasado. La caída generalizada de ventas de maquinaria agrícola registrada en el mercado argentino coincidió un marcado deterioro de la posición financiera de la empresa.
La firma, en el balance presentado ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), indicó que “varias entidades financieras buscaron reducir exposición al mismo tiempo; se limitaron líneas de negociación de valores y capital de trabajo; proveedores restringieron entregas; aumentaron los rechazos de cheques y se profundizó la pérdida de confianza”.
“A ello se sumaron las dificultades vinculadas con la administración y conciliación de cobranzas de los fideicomisos Metalcred y eventos adicionales que congelaron y endurecieron conversaciones de reperfilamiento que se encontraban avanzadas con aproximadamente entidades financieras”, añadió.
La crisis financiera se transformó posteriormente en una crisis económica, lo que dificultó recomponer materiales y salarios, situación que redujo todavía más la producción.
“Metalfor tiene demanda potencial y producto, pero hoy necesita restablecer la confianza y el flujo que permiten convertir oportunidades en máquinas entregadas y caja disponible”, asegura la empresa.
Ante tal situación, la empresa viene planificando una restructuración, que incluye una fuerte reducción del personal a partir del transcurso del presente mes de agosto.
Metalfor señaló que la forma quedó incluida en un procedimiento preventivo de crisis ante el Ministerio de Trabajo, lo cual impidió realizar la reestructuración rápidamente y esto también generó un perjuicio adicional muy fuerte por que generó costos improductivos”.
“Esta reorganización laboral y operativa debe disminuir sustancialmente el punto de equilibrio. Esto supone adecuar dotaciones, turnos, sectores y adicionales salariales; concentrar la producción en modelos de mayor rotación y margen; discontinuar temporalmente actividades sin retorno inmediato; monetizar inventarios y máquinas usadas; y preservar ingeniería, posventa, repuestos y fabricación crítica”, remarcó.
“La reducción de estructura no es un fin en sí mismo: debe dejar una empresa menor, pero capaz de producir, entregar y crecer sin volver a consumir caja por debajo de su punto de equilibrio. La Dirección considera que estas acciones que se irán implementando permitirán lograr una empresa más sana y acorde a la actual realidad, formando bases más sólidas para ingresar en una etapa de crecimiento en los siguientes ejercicios”, resumió.







