Mientras el mercado de la hacienda para faena atraviesa un momento de fuerte oferta y cierta presión sobre los valores, un remate especial organizado por la firma Alfredo S. Mondino demostró que todavía existen alternativas para mejorar el resultado económico de los productores.
Desde Buena Esperanza, San Luis, la consignataria realizó su segundo remate televisado exclusivo de vacas. La intención es generar un canal comercial mediante el cual “se le pueda dar otra oportunidad a categorías que muchas veces terminan directamente en la feria” dijo el martillero Pedro Althaparro.
En este remate hubo “vacas gordas para la faena, vaca con destino a la invernada y vacas de negocio preñada”, explicó el martillero al repasar los resultados de la subasta realizada por Canal Rural.

Las vacas para la faena y destino en el consumo interno se negociaron entre 6.400 y 6.650 pesos por kilo, mientras que las de exportación se vendieron entre 6.600 y 6.700 pesos.
Según Althaparro, el negocio se desarrolla en un contexto de abundante oferta. “Estamos en un momento en que hay una sobreoferta, tanto en vaca con destino industria como en todas las categorías de gordo. Está saliendo toda la vaca vacía de tacto y con las primeras heladas se empiezan a cortar un poco los campos”, describió.
El representante de Alfredo S. Mondino señaló que la industria frigorífica “se encuentra con una agenda de trabajo cargada y plazos de carga más extensos”. Sin embargo, destacó que el formato del remate permite organizar las entregas y distribuir las cargas durante una o dos semanas posteriores a la venta, una ventaja tanto para vendedores como para compradores.
Las vacas que se vendieron con destino a la invernada se pagaron entre 2.200 y 2.400 pesos por kilo. Los lotes de mejor condición se vendieron entre 2.700 y 3.000 pesos, mientras que las vacas más nuevas alcanzaron entre 3.000 y 3.300 pesos.
Para Althaparro, el resultado fue claramente positivo. “La vaca vacía salió muy bien, con mucha demanda. Fue un remate que nunca se cortó”, aseguró. Y agregó que los plazos jugaron un papel clave para sostener los valores: “En una feria, donde la vaca tiene que salir el mismo día, se hubiera pagado 2.500 y 2.600 pesos, y en este remate logramos valores de 3.100 o 3.200 pesos”.
La oferta también incluyó vacas preñadas, mayoritariamente vacas CUT, que se comercializaron con plazos de 30, 60 y 90 días, además de una opción de 150 días con un interés del 12%. Los precios oscilaron entre 1,5 y 1,85 millones de pesos por cabeza, dependiendo de la calidad, el estado de la hacienda y las condiciones de pago.
“Lo que es la vaca CUT costó un poco más, no fue un remate tan ágil, pero hubo buenos valores. Hay pasto y creo que es una categoría interesante para comprar en este momento”, evaluó el martillero.
Respecto del mercado de la invernada, Althaparro consideró que la zafra comienza a ingresar en su tramo final y destacó el impulso que dejó la reciente Semana Angus. “Vimos mejores valores respecto de lo que veníamos trabajando. La invernada venía bajando, pero aparecieron lotes de calidad y hubo una mejora”, sostuvo.

De todos modos, advirtió que el negocio sigue condicionado por un gordo que se mantiene “muy tranquilo”. En ese escenario, los compradores que cuentan con disponibilidad de pasto son quienes muestran mayor interés. “Los que están pudiendo hacer una recría y hacer kilos baratos están traccionando más”, explicó.
La diferencia de precios entre destinos productivos es cada vez más evidente. El ternero macho que va directamente a feedlot se comercializa entre 3.200 y 3.500 pesos por kilo, mientras que los animales destinados a recrías más largas o a la producción de novillos pesados alcanzan entre 3.500 y 3.700 pesos.
En las hembras ocurre algo similar. Las terneras generales se negocian entre 5.700 y 6.000 pesos por kilo, mientras que los lotes de mayor calidad vendidos durante la Semana Angus alcanzaron entre 6.000 y 6.500 pesos, e incluso llegaron a los 7.000 pesos cuando fueron adquiridos con destino a reposición de vientres.
“Estamos viendo bastante retención”, remarcó Althaparro sobre el comportamiento de los criadores. Una señal que sigue alimentando las expectativas de quienes apuestan por el negocio ganadero de largo plazo, aun en medio de un mercado que hoy muestra más oferta que demanda.




