Elizabeth dice estar en el campo “mucho más de lo que debería”, pero quizá menos de lo que le gustaría. Y es que esta productora de seguros de Berisso hace sólo dos años que inició con su proyecto apícola -con el cual había soñado por mucho tiempo- y, desde ya, no puede estar más orgullosa por lo que logró. Más ahora, que su miel acaba de ser elegida la mejor de toda la provincia de Buenos Aires.
Desde que enviudó, tuvo que armar un camino sola junto a sus hijos, en el que hasta trabajó de gasista matriculada. Sin perder su espíritu emprendedor, no olvidó perseguir el objetivo que tenía desde muy chica, cuando veía las colmenas en el campo de su familia en Oliden, en el partido de Brandsen, y pensaba en, algún día, consumir su propia miel.
El tiempo le terminó dando la razón porque Mellarium, la firma que decidió fundar junto a su hija, acaba de obtener el primer puesto en el Concurso Provincial de Mieles organizado por el Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense.
En diálogo con Bichos de Campo, De Michelis relató la historia que esconde cada uno de sus frascos, hoy elegidos como los mejores de la provincia.

Elizabeth sueña hoy con sacarse finalmente el traje de productora de seguros, para ponerse el de apicultora. Es un camino ya en marcha, que de hecho incluye también a sus hijos, porque el varón es quien continuará en el sector automotriz y su hija Sofía, que hoy tiene 21 años, es la que la acompaña en el proyecto melífero.
Para hacerlo, lo primero que priorizaron fue el estudio. Ambas se recibieron de apicultoras en la Universidad Nacional de La Plata y así tramitaron las habilitaciones y permisos correspondientes. Empezaron con 5 colmenas y hoy tienen más de 100.

“Apuntamos mucho a una apicultura que cuida a la abeja, le presta atención y la protege”, explicó Elizabeth, que insiste en que “trabajar a conciencia” es la única forma de obtener un producto premium.
Una de los aspectos salientes de su proyecto es que suelen trabajar con una doble temporada anual: en agosto, las colmenas producen en Berisso, y hacia fin de año se mudan a Oliden. “Eso me da tiempo para poder multiplicar y crecer más rápido sin darle alimentos ni aditivos a las abejas. Sólo comen miel, me tomo el trabajo de cuidarlas y hago una apicultura muy a conciencia”, señaló la emprendedora.
La otra pata es la ambiental, pues trabajan únicamente en zonas ganaderas, donde la presión de los agroquímicos es mucho menor, y aleja a las abejas de la contaminación. Además, allí el agua es también de alta calidad, ya que proviene del acuífero Puelche, una de las reservas de agua dulce más importantes del país.
“Todo eso es importante y luego se ve en el producto terminado”, señaló la productora.
La idea de presentarse al concurso anual que organiza el ministerio de Desarrollo Agrario fue fortuita. “Me presenté para probar, nunca se me cruzó por la cabeza que iba a ganar”, se sinceró Elizabeth, a quien hoy no le entra orgullo en el pecho tras el reconocimiento.
El evento, destinado a productores y fraccionadores de toda la provincia, distinguió a Mellaria con el primer puesto en la categoría “miel cristalizada a granel”, tras una evaluación a ciegas de cada una de las muestras recolectadas meses atrás. En la selección participaron jurados del INTA, de las universidades, del ministerio y otros profesionales del sector.
Además del galardón, madre e hija también obtuvieron el pase para representar a la región en el Congreso Latinoamericano de Apicultura FILAPI 2026, donde van a presentar su producto.
Recién ahora empiezan a decantar lentamente todas las emociones acumuladas, pero aún así la productora asegura que “es un sueño que uno no termina de dimensionar”.
Sin ir más lejos, es la confirmación de que aquel proyecto familiar finalmente logró su cometido: imponer una marca de calidad y defender una apicultura que cuide de las abejas. Pero, más que un punto de llegada, es lo que traza el camino de futuros proyectos.
El más ambicioso es el de exportar su propia miel fraccionada, lo que por cierto es un anhelo de toda una cadena que busca hacer valer la segmentación también puertas afuera. En lo inmediato, explica De Michelis, será avanzar con la creación de su propia sala de extracción y seguir ampliando sus circuitos de venta.
Actualmente, sus frascos pueblan las góndolas de mercados de La Plata, Berisso y Ensenada y llegan por pedido a otros puntos del país. De hecho, están preparando su desembarco a mayor escala en Córdoba.
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Dice Elizabeth que quizá pase más tiempo en el campo del que debería, pero de seguro lo hace porque ve allí, entre todas esas colmenas, una postal con la que alguna vez soñó, incluso cuando el camino se puso oscuro. Claro que no puede evitar sentirse orgullosa por eso.
“Lo miro y digo ´al final, pude con todo esto´. Uno lleva toda la carga de la vida en la espalda, habiendo pasado momentos difíciles, y ver esto es entender que se puede”, aseguró la productora, quien no se recrimina ser intensa con lo que hace y, por el contrario, sólo desea poder tener el tiempo y la energía para seguir regalándole el más lindo anhelo: dedicarse a lo que le gusta.





