La semana comienza con una importante novedad para la empresa chaqueña Heffner oil, que desde su nueva planta ubicada en la localidad de Sáenz Peña concretará el envío de 3200 kilos de aceite esencial de palo santo con destino a Alemania.
Así lo informó el medio Agroperfiles, que además destacó que este producto, parte de las cábalas que tiene el equipo de la “Scaloneta”, llegará próximamente a Reino Unido. Para fortuna de los argentinos, al menos será luego del partido de semifinales de la Copa del Mundo de este miércoles.
Se sabe que Cristian “Cuti” Romero, Lisandro Martínez y Nahuel Molina, tres bastiones de la defensa de la “Scaloneta”, tienen un ritual muy particular: antes de cada partido, prenden palo santo para limpiar las energías del vestuario y ahuyentar las malas vibras.

No es una ocurrencia propia, pues a esa “madera sagrada” se le atribuyen propiedades espirituales muy potentes y por eso suele comercializarse en sus distintas formas.
La más tradicional es la madera pura, que, de acuerdo con la tradición, obtenerse únicamente de árboles caídos y secados por entre 3 y 8 años. Pero los requisitos de la industria exigen la producción de aceites esenciales, que son luego utilizados para fabricar sahumerios, cosméticos y otros derivados.

Con esa impronta nació Heffner hace más de 20 años, el único productor de aceite esencial de Palo Santo en Argentina que trabaja con un método de extracción propio.
Este lunes al mediodía, un tercio del stock que la firma tiene acopiado en el parque industrial de Sáenz Peña -en una nueva planta inaugurada hace un año- partirá con destino a Alemania. Son 3200 kilos que viajarán desde el aeropuerto de Ezeiza hacia Hamburgo.
Otra carga similar partirá pronto con destino a Reino Unido, afortunadamente luego del duelo de este miércoles, y se espera que también accedan al mercado japonés. Quien auspicia ese vínculo es la firma Takasago, la cuarta más grande del mundo en el sector aromático.
Heffner Oil lleva el apellido de su dueño, Waldo, un químico industrial que inició su actividad en el garage de su casa hace más de 20 años y que desarrolló su propia técnica para extraer aceite de guayaco del árbol de Palo Santo. Esa es la única actividad a la que se dedica, pues no hay otras firmas que hagan lo mismo en el país.
Fueron muchos años de experimentación hasta que, en 2018, Heffner inició formalmente su producción comercial, que se basa en un proceso de destilación por arrastre de vapor y sistemas de purificación por deshidratación al vacío. En su nueva planta, cuenta con una capacidad productiva mensual de 7 toneladas de aceite.

El proceso de exportación, que ahora Heffner encara a mayor escala, exige la certificación avalada por la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), validación del Ministerio de Ambiente de la Nación y de la Dirección Provincial de Bosques.
Todos estos, requisitos que buscan acreditar que el proceso de producción sea sustentable y trazable, y que la extracción sea no perjudicial para el ambiente.
En ese sentido, la empresa aprovecha el descarte de los restos de madera de la forestoindustria como también de árboles muertos, y traba convenios con productores que aseguran el suministro del material orgánico.





