Como ya es habitual en el sector agropecuario, un informe mensual de Coninagro muestra la actualidad de las economías regionales. La entidad que nuclea a las cooperativas lo presenta en forma de semáforo, donde se categorizan distintas actividades en color verde, amarillo o rojo, según la coyuntura respecto a precios, producción, y otros indicadores.
La entidad ruralista acaba de publicar ese “semáforo” con los datos de julio, y hay malas noticias. De acuerdo al relevamiento, hay en la actualidad 9 actividades en rojo, 6 en amarillo y solamente 4 en verde. Esto explica la difícil situación de negocio que atraviesan los distintos motores de la Argentina toda, dividida en regiones productivas. Lo que acrecienta el mal pronóstico, es que durante este relevamieneto, dos actividades que venían estando en amarillo, pasaron al listado de las rojas; la citrícola y la forestal.
Entre las actividades en rojo se mantienen yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, leche y mandioca, a las que se suman este mes forestales y cítricos dulces. En la mayoría de estos sectores, el principal factor de deterioro se encuentra en el componente de negocio, los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y combinado con el aumento de los costos operativos, generando un deterioro de los márgenes en términos reales. La persistencia de esta brecha entre precios y costos no solo afecta la rentabilidad, sino que también generar efectos sobre las decisiones productivas y restantes componentes. La dinámica de precios responde a factores heterogéneos según la actividad.

En algunos casos predomina una contracción o falta de dinamismo de la demanda, vinculada a cambios en los patrones de consumo, una menor capacidad de compra o dificultades en otros eslabones de la cadena. En otros, las presiones provienen principalmente de la oferta, ya sea por sobreoferta que generan una mayor disponibilidad relativa, o por una estructura de costos creciente que comprime los márgenes del productor.
El pasaje a rojo de la actividad forestal se explica por el deterioro del componente de negocio, cuyos precios acumularon una suba de apenas 4% interanual. La contracción de la demanda interna, asociada principalmente a la menor actividad de la construcción y la obra pública, se combina con una estructura de costos internos elevada y una mayor competencia de productos importados, cuyas compras crecieron 13% interanual.
En cítricos dulces, el deterioro también se concentra en el componente de negocio y responde principalmente a una menor demanda. El consumo interno cayó 10% interanual y las exportaciones 34%, mientras que los precios registraron una suba del 17% interanual, por debajo de la inflación. A su vez, la producción se mantiene estancada en torno a 1,6 millones de toneladas y 80 mil hectáreas.
Por su parte, tabaco, peras y manzanas, aves, porcinos, papa y maní permanecieron en amarillo, reflejando una situación de mayor heterogeneidad. “Estos sectores presentan una combinación de precios que no logran recomponer completamente su poder de compra frente a la inflación, costos aún elevados y una demanda con escaso dinamismo”, explicaron desde la entidad. Si bien no se observa un deterioro generalizado de los indicadores, tampoco se consolidan condiciones suficientes para una recuperación sostenida de los márgenes y de la actividad. En consecuencia, permanecen en una situación intermedia, con señales mixtas.
Las actividades en verde incluyen bovinos, ovinos, granos y miel. Estos sectores presentan como principal fortaleza un componente de negocio favorable, con precios que evolucionaron por encima de la inflación, permitiendo una mejora de los precios relativos y de los márgenes. “A esto se suma un desempeño favorable de los mercados y una dinámica productiva que acompañó, en términos generales, la evolución de la actividad” señalaron los expertos. En estos casos, la fortaleza de la demanda constituye uno de los principales determinantes de la mejora de los precios y de la valorización de las producciones.
El semáforo analiza tres componentes: negocio, productivo y mercado. El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual. El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción. Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno.

Este semáforo de economías regionales se publica mensualmente desde hace más de ocho años, lo que permite evaluar el desempeño de las distintas actividades en una perspectiva de largo plazo. En ese período, 7 de las 19 economías relevadas permanecieron en situación crítica (rojo) durante más de la mitad del tiempo. Entre los casos más comprometidos se destaca la vitivinicultura, que registró indicadores en rojo en más del 73% de los meses analizados. Le siguen la actividad lechera 65%, arrocera y citrícola, con el 64%.
Casualmente, las economías vitivinícola y yerbatera, que son las que el gobierno de Javier Milei más desreguló, atraviesan prolongados períodos de crisis. La vitivinicultura acumula 42 meses consecutivos en color rojo, desde enero de 2023 hasta el presente relevamiento correspondiente a julio de 2026, lo que representa más de tres años continuos en situación crítica. Por su parte, la actividad yerbatera registra 28 meses consecutivos en rojo, desde abril de 2024, reflejando más de dos años de deterioro sostenido en sus indicadores.
En los primeros 7 meses de 2026, las 19 actividades relevadas exportaron por USD 37.725 millones, lo que representa un incremento del 17% respecto del mismo período de 2025 (USD 32.155 millones) y un aumento del 12% en comparación con el promedio de los últimos cinco años para igual período (USD 37.725 millones).
Granos se consagro como el principal protagonista de las ventas al exterior (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo), con exportaciones por USD 29.583 millones, equivalentes al 78% del total exportado. Dentro del complejo, la soja explicó el 51% del valor (USD 15.183 millones), seguida por el maíz con el 20.5% (USD 6.053 millones). Girasol y Trigo con ventas por USD 3.500 millones, representaron cerca del 12% cada uno, mientras que la cebada aportó el 5% y el sorgo el 1% restante. En segundo lugar, se ubicó la cadena bovina, con exportaciones por USD 3.459 millones, equivalentes al 9% del total. Más atrás se posicionaron la lechería, con USD 1.047 millones, y la actividad manicera, con USD 745 millones. La composición del ranking exportador se mantuvo prácticamente sin cambios respecto del mes anterior.




