El nuevo sistema de trazabilidad de productos veterinarios lanzado por Senasa destapó una olla de reclamos. El más reciente es el del sector equino, que días atrás se reunió con autoridades de ese ente sanitario y presentó un pedido concreto: excluir al segmento de caballos deportivos de un régimen en el cual -consideran- nunca deberían haber ingresado.
Se trata de aquel instaurado por la resolución 461/2025, de mediados del año pasado, en el que se definen los lineamientos del circuito de faena equina con destino al consumo humano. Uno de los objetivos centrales de esa norma era responder a los requerimientos sanitarios de la Unión Europea –uno de los principales destinos de esta carne-, que demanda el uso de libreta sanitaria electrónica y la identificación de ciertas sustancias administradas, algunas de las cuales serían prohibitivas del ingreso de carne a ese destino.
Aquella decisión se apalanca en la aparición de resistencias que se registran en muchos de los antibióticos aplicados en salud animal, que llevan a los países a imponer restricciones comerciales a sus proveedores de carne.
Por eso la última normativa publicada por Senasa, en la que se lanza el complejo SIGTRAVAET -mediante el cual el Estado comenzará a llevar rastro de cualquier medicamento, desde su elaboración o importación, hasta su venta y aplicación en el animal, además de demandar el uso obligatorio de la receta electrónica- incluyó un apartado para el sector equino que retomó lo planteado hace un año.
Según se indicó en la resolución 654/2026, el tratamiento de équidos exigirá consignar en el nuevo sistemas datos como especie y categoría, identificación individual, cantidad tratada, dosis, frecuencia, duración, vía de administración y -clave para exportación- el período de retiro o resguardo, que garantiza que no queden residuos de medicamento en la carne.
Ahora bien, lo que plantea el sector equino, y que fue elevado como pedido formal a las autoridades de Senasa semanas atrás, es que el rubro de los caballos deportivos quede excluido del circuito de faena para consumo humano no solo porque no es su destino habitual, sino porque allí se utilizan sustancias que la Unión Europea prohíbe de cuajo.
“En la resolución 461 original quedaban incluidas unas 80 sustancias sobre las que se pedía un periodo de restricción de 180 días. Después eso se amplió y agregaron otras, cuyo uso en cualquier momento de la vida del caballo lo inhibía para consumo. Ahí estaba la fenilbutazona, el antiinflamatorio más usado en los equinos, que de hecho se puede usar en carreras oficiales”, explicó a Bichos de Campo una fuente del sector.
“Por año, el segmento utiliza en torno a 1,8 millones de dosis. Un tratamiento máximo son cinco días. Estamos hablando de unas 360 mil recetas al año o de unas mil recetas por día. ¿Te imaginás la carga administrativa y burocrática que implica para un veterinario?”, marcó a continuación.

Ese fue uno de los argumentos planteados por las 13 entidades que firmaron el comunicado enviado a Senasa, entre las que se encuentran: la Asociación Argentina de Criadores de Caballos Árabes, la Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo, la Asociación Argentina de Veterinaria Equina (AAVE), la Asociación de Propietarios de Caballos de Carrera, la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (CAPROVE), la Cámara de Laboratorios Argentinos Medicinales Veterinarios (CLAMEVET), el Círculo de Propietarios de Caballerizas, los Criadores Argentinos del Sangre Pura de Carrera, la Federación Ecuestre Argentina, la Fundación Argentina de Veterinaria Equina, la Fundación Equina Argentina, el Hipódromo de Palermo y la Unión de Profesionales del Turf.
Mirá la carta completa:
Entre los pedidos elevados en la carta se encuentran: “establecer la exclusión expresa de los equinos deportivos del circuito de faena destinado al consumo humano; eximir a dicha categoría de equinos de las obligaciones de trazabilidad farmacológica asociadas a la Resolución SENASA Nº 461/2025; incorporar leyendas como “Solo para equinos deportivos” y/o “No utilizar en equinos destinados al consumo humano” en los productos alcanzados; concentrar los controles sobre los operadores que participan efectivamente del circuito de faena y exportación de carne equina; y convocar a las entidades representativas a una mesa de trabajo para consensuar mecanismos viables”.
El mensaje parece haber tenido efecto ya que el viernes pasado, durante la última edición de la Exposición de Palermo, las autoridades convocaron al sector. “Nos llamaron a una reunión donde hablamos de la libreta sanitaria equina; del microchip, que sabemos que no están aún tan difundido; y de este pedido de excluir al segmento deportivo”, contó a Bichos de Campo un de los asistentes.
Y según dio cuenta, las autoridades se comprometieron a avanzar con esta modificación. “Daniel Caría (el titular de la Dirección Nacional de Sanidad Animal) nos confirmó ahí mismo que Senasa atendería este pedido”, sostuvo la fuente consultada.
Hasta el momento, sin embargo, el organismo no se ha pronunciado al respecto pero la ventana sigue abierta.
En la propia resolución que instauraba el SIGTRAZAVET se indicaba que desde la DNSA se publicarían otras disposiciones para profundizar los principios activos y productos veterinarios alcanzados por la norma, así como las etapas, los plazos y las condiciones para su incorporación a dicho sistema, por lo que en el sector equino mantienen la esperanza.




