La chicharrita del maíz sigue retrocediendo en gran parte del país, aunque el norte argentino continúa concentrando las mayores poblaciones del insecto vector del complejo del achaparramiento. Esa es la principal conclusión que surge del informe N°47 de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, correspondiente al período comprendido entre el 17 y el 31 de julio, que volvió a mostrar una disminución de las capturas en la mayoría de las regiones monitoreadas.
La buena noticia es que la tendencia descendente observada en los últimos relevamientos se consolida. La cautela, sin embargo, sigue siendo la consigna de los técnicos: el NOA y el NEA mantienen niveles elevados de abundancia y el monitoreo deberá continuar durante todo el invierno para evaluar cuánto inciden las heladas sobre la supervivencia del vector de cara a la próxima campaña maicera.
En este cuadragésimo séptimo relevamiento se analizaron 297 localidades argentinas, distribuidas entre las regiones NOA, NEA, Litoral, Centro Norte y Centro Sur, además de dos localidades de Uruguay.
Si bien llega tarde, la chicharrita del maíz marca picos históricos en el NOA, NEA y Centro-Norte
Los resultados muestran una caída prácticamente generalizada de las capturas respecto del informe anterior. En el NOA se registró una leve retracción de las localidades con más de 100 adultos por trampa, aunque esa región sigue siendo la de mayor presión poblacional. Allí, el 73% de los sitios monitoreados continúa registrando capturas superiores a ese umbral, a pesar de que el promedio regional volvió a disminuir en los lotes de maíz que se encuentran en estado de madurez fisiológica (R6).
La situación es similar en el NEA, donde también disminuyó la cantidad de localidades con capturas superiores a 100 adultos por trampa. Los técnicos observaron además una marcada reducción del promedio de insectos capturados en los maíces monitoreados respecto del relevamiento previo.
En el Litoral la tendencia descendente fue todavía más marcada. Si bien el 60% de las localidades relevadas continúa registrando presencia de la chicharrita, las capturas promedio volvieron a disminuir e incluso lo hicieron con mayor intensidad que en las regiones donde el insecto es considerado endémico.
En la región Centro Norte el panorama también muestra señales favorables. Aunque el 87% de los sitios monitoreados detectó presencia del vector, el promedio regional de capturas volvió a retroceder. De todos modos, los especialistas advierten que aún persisten algunas localidades puntuales que funcionan como focos de elevada abundancia.
La situación más tranquila continúa observándose en el Centro Sur, donde el 93% de las localidades monitoreadas no registró capturas de Dalbulus maidis. También allí disminuyó el promedio regional de adultos detectados en las trampas ubicadas sobre lotes de maíz.
Aun con esa mejora general, el informe deja claro que el norte argentino sigue siendo la principal preocupación. Entre el NOA y el NEA, más del 98% de las localidades registró presencia del insecto y, en promedio, el 60% de los sitios presentó capturas superiores a los 100 adultos por trampa.
Por esa razón, la Red Nacional de Monitoreo considera indispensable sostener los esquemas de vigilancia durante el período otoñal e invernal, incluso cuando avanza la cosecha y finaliza el ciclo de los maíces tardíos.
Los investigadores explican que la información obtenida en estos meses permitirá comprender mejor la dinámica estacional de las poblaciones de Dalbulus maidis, especialmente en relación con la intensidad y distribución de las heladas, consideradas uno de los principales factores ambientales que regulan la supervivencia del vector durante el invierno.
Al mismo tiempo, el informe vuelve a poner el foco sobre otro aspecto clave para reducir el riesgo sanitario de la próxima campaña: la eliminación del denominado “puente verde”. Según los técnicos, las plantas voluntarias de maíz que permanecen en los lotes luego de la cosecha constituyen un refugio para la chicharrita, favoreciendo su supervivencia y permitiendo que el insecto mantenga el ciclo de transmisión de los patógenos entre una campaña y otra.
Por eso, además de mantener activos los sistemas de monitoreo, la Red insiste en que el manejo integrado del vector debe contemplar el control de esos hospederos y la vigilancia permanente de las poblaciones remanentes. El objetivo es llegar a la próxima siembra con la mejor información posible para anticipar el riesgo y definir estrategias de manejo frente a una plaga que, aunque hoy muestra una tendencia de retroceso en buena parte del país, todavía está lejos de haber desaparecido.
La Red Nacional de Monitoreo nació como respuesta a la crisis provocada por el complejo del achaparramiento del maíz, la enfermedad transmitida por la chicharrita (Dalbulus maidis) que durante la campaña 2023/24 ocasionó pérdidas históricas en amplias zonas productivas de la Argentina. La iniciativa reúne a la Asociación Argentina de Protección Profesional de Cultivos Extensivos (AAPPCE), Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa, la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Asociación Maíz y Sorgo Argentino y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.





