Paralizadas sus operaciones desde hace casi 20 días, el puerto de Quequén es el último foco activo del conflicto desplegado en torno a las tarifas del transporte de granos. Y es que allí un grupo de autoconvocados, junto a los gremios agroindustriales y portuarios de la región, aún sostienen el reclamo y ratifican su desacuerdo con lo negociado en otras instancias.
A la tensión que ya suscita este bloqueo -que en el sector se encargan de insistir en que es “pacífico” y sólo con fines de lograr un acuerdo económico- se sumó un hecho confuso. En la madrugada de este miércoles 22 de abril, incendiaron un camión que estaba en una playa de estacionamiento privada de Necochea.
Mientras se intenta esclarecer lo sucedido, que fue captado por una cámara de vigilancia instalada en el lugar, vinculan el hecho a lo que está sucediendo en el puerto, a pocos kilómetros de allí. De un lado, aducen un intento de “apriete” hacia un sector de los transportistas enfrentado con el autoconvocado y del otro, que se trata de una maniobra para embarrar la cancha.
El reloj indica que el hecho ocurrió pasadas las 2 de la mañana. De acuerdo a lo reconstruido por La Nación con fuentes del lugar, el sospechoso habría llegado en una motocicleta roja y rociado con combustible uno de los neumáticos de un camión que estaba estacionado. La rápida advertencia del sereno, provocó la huida y evitó que el fuego siguiera escalando.
En el lugar, hallaron un segundo bidón de nafta que iba a ser utilizado, pero aún no se logró identificar al autor del hecho. “Está lleno de cámaras y están investigando, ojalá que esto se esclarezca rápido”, señaló a Bichos de Campo un dirigente de uno de los gremios involucrados en el reclamo tarifario, a los que hoy algunos responsabilizan de este ataque.
“Quien lo hizo debe estar todo quemado. Si se ponen a buscar lo van a encontrar fácil”, deslizó y aseguró que “fue hecho para ensuciar las medidas que se están llevando a cabo”.
Cabe señalar que al dueño de esa playa de estacionamiento, Pablo Echaves, se lo vincula con el Sindicato de Fleteros de Necochea, una entidad aparentemente enfrentada con los autoconvocados desde hace ya tiempo por el reparto de las cargas en la región. Esa es la versión que, de acuerdo a la reconstrucción de La Nación, se baraja en la secretaría de Seguridad local.
Pero la discordia entre ambos sectores tiene también un capítulo más actual, porque pareciera haber diferencias de criterio en torno a los métodos utilizados para el reclamo tarifario. Entre los fleteros, hay quienes apuntan a que el bloqueo sólo empeora la situación para los trabajadores.
El recuerdo de denuncias perpetradas en otros episodios alimentan la versión de que se trataría de intentos de “apriete” entre las gremiales.
De acuerdo a lo que pudo reconstruir este medio, los representantes de los sectores autoconvocados sospechan que, por el contrario, esta maniobra es la “excusa perfecta” para señalarlos y desestimar su reclamo.
Cabe destacar que el sector había iniciado con un pedido de aumento del 40% en el valor de la tarifa que, tras varias instancias de negociación, disminuyeron al 17%. Los encuentros con entidades del agro y exportadores, sin embargo, se dieron por terminados cuando desde la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (CATAC) difundieron la tarifa de referencia con un 14% de aumento, una cifra que, aseguran las gremiales, no cuenta con el consenso del sector.
En desacuerdo con ese ofrecimiento, los transportistas que operan en el puerto de Quequén sostienen la medida de fuerza, hoy por hoy la más importante aún activa, considerando que el bloqueo de Bahía Blanca se liberó hace algunos días.
Se estima que, fruto de la inactividad, en esa terminal portuaria ya se perdieron alrededor de 450 millones de dólares. Esa es la cifra que difunden las sociedades rurales del Sudeste, que acaban de insistir en un comunicado conjunto por una solución urgente al conflicto que paraliza la logística en plena cosecha gruesa.
En ese sentido, desde el sector también adhirieron al pedido de intervención del gobierno bonaerense -que ya habían hecho extensivo los gremios esta semana- y la apertura de nuevas instancias de negociación que destraben el flujo comercial en un momento difícil para los productores.
“Es una campaña de regular a mala: el sudeste tuvo un verano absolutamente seco y ahora, en cosecha, lluvias que demoran la recolección. A esto se suma este problema que traerá un sobrecosto. ¿Quién pagará los gastos o las consecuencias del cuello de botella que se dará al momento de destrabar este conflicto? Sí, los productores con menos precio”, señalaron las entidades.

Por el momento, la terminal de Ingeniero White, ubicada en Bahía Blanca, es la que está absorbiendo gran parte de lo que no ingresa a Quequén. Pero ello, señalan desde el ruralismo, también implica un mayor costo para los productores de la región, que deben redirigir los envíos.
En ese sentido, instaron a ambas partes a sentarse nuevamente a dialogar. “Los productores, que no ponemos precio a nuestras cosechas, no desconocemos los problemas económicos que atraviesan los transportistas, e instamos también a que los dadores de carga -acopios y cooperativas- les transparenten el precio de sus tarifas”, aseguraron en su comunicado, y pidieron volver a “movilizar la economía regional” de forma urgente.





