Los frigoríficos ovinos de la Patagonia andan de festejo. Luego dos meses de ver frenadas sus exportaciones de carne a Brasil -su segundo destino comercial en importancia detrás de Europa- por la aparición de casos de Scrapie en Argentina, se confirmó la reapertura de ese mercado, tras la emisión de los nuevos certificados sanitarios.
Pero la algarabía no responde tanto a la obtención de aquel documento sino a la posibilidad de comenzar a desocupar las cámaras frigoríficas que, al estar casi al tope, complicaban la continuidad de las tareas de faena.
“Habíamos tenido una reunión con toda la cúpula mayor de Senasa y lo que nos decían era lo mismo de siempre, que estaba todo arreglado pero que faltaba un papel. Y cotejando con los compradores de Brasil, a ellos les decían lo mismo. Finalmente llegó, en una situación que no podemos dejar de marcar como complicada, porque este es el momento donde Brasil más compra”, contó a Bichos de Campo Juan Uccelli, director ejecutivo de la Cámara de Frigoríficos Ovinos de la Patagonia (Cafropat).
En este escenario, lo más destacado por Uccelli fue el hecho de que el país carioca no reemplazó sus importaciones con producto de otro proveedor, sino que esperó a la resolución del caso con Argentina.
“Es una carne de invierno para ellos, haber llegado en septiembre hubiera sido desastroso. Obviamente te podés imaginar cómo van a empezar a salir camiones para allá. Claro que hay que respetar su demanda, no es conveniente abarrotar ese mercado. Tenemos que seguir un ritmo más o menos lógico. Obviamente que en estas primeras semanas habrá entregas diarias”, señaló el director.
-¿Qué es lo que finalmente se acordó entre ambos países?- le preguntamos.
-Se acordó que Argentina deja de ser país libre de Scrapie. Lo demás sigue siendo todo igual, con la Patagonia libre de aftosa y sin vacunación. Lo único que se modificó es eso.
Pero esta no es la única buena noticia para los exportadores. Semanas atrás, el mercado de Túnez, también cerrado tras la detección de Scrapie, reabrió para la carne ovina argentina.
“Túnez se arregló más rápido. Hay que destacar el trabajo particular del embajador argentino en Túnez, que tuvo mucha injerencia y se movió rápido”, sostuvo Uccelli.
“Lo que paso ahí fue un tema de necesidades y urgencias de los dos mercados, tanto del que quiere vender como del que quiere comprar. Y allá los que querían comprar estaban muy necesitados. Son cosas que cuando vos tenés el interés de las dos partes se solucionan rápido”, aclaró luego.




