En el Mercado Agroganadero de Cañuelas, el novillo se vendió hoy en torno a los 4.500 pesos por kilo, valor 15% inferior, en términos nominales, al que alcanzó hace seis meses, cuando se lograron las cotizaciones más altas del año.
La caída del precio del ganado para faena, en un mercado condicionado por un consumo interno que sigue debilitado, ya empieza a impactar sobre los resultados de los distintos eslabones de la cadena ganadera.
Esta pérdida de valor del ganado para faena se refleja en caídas de los precios de la hacienda que va a las recrías y engordes y en una menor rentabilidad en diferentes eslabones productivos.
El reciente informe trimestral sobre costos y resultados económicos de la Secretaría de Agricultura da cuenta de eso.
Allí se advierte que “los márgenes de las actividades de cría y ciclo completo también experimentaron un retroceso respecto a sus picos históricos”, como consecuencia del menor ritmo de aumento de los precios de la hacienda y de la presión que continúa ejerciendo la estructura de costos.
En la Cuenca del Salado, el margen bruto actual de la cría alcanza los 318.000 pesos por hectárea. Es un resultado todavía 40% superior al promedio de la serie histórica iniciada en 2011, pero con una tendencia claramente descendente. Agricultura señala que “una tendencia a la baja comenzó en noviembre del año pasado y se sostiene en descenso hasta la actualidad”.

En el ciclo completo de Córdoba se observa una dinámica similar. El máximo de la serie fue de 403.000 pesos por hectárea en noviembre, un valor 22% superior al promedio histórico, pero desde entonces el margen viene retrocediendo.
La invernada de alta producción presenta actualmente un margen de 432.500 pesos por hectárea, apenas 1% por encima del promedio de la serie. El dato muestra hasta qué punto se moderaron los resultados después de los máximos alcanzados previamente.
La explicación está en varios factores que se combinaron. El informe destaca que “la fuerte moderación intertrimestral responde al atraso relativo en el precio del novillo gordo frente a la evolución de la inflación general”, junto con “el encarecimiento en pesos de la implantación de verdeos y la canasta de insumos operativos”.

A esto se agrega una relación de compra/venta de 1,46, que continúa siendo elevada para quienes deben reponer hacienda. Agricultura sostiene que “esta presión de costos, sumada a una relación compra/venta desfavorable para la reposición de la hacienda, terminó por recortar el resultado por hectárea” de los planteos pastoriles de alta eficiencia.
En la invernada, de todos modos, hubo una pequeña mejora trimestral. Después de un repunte significativo en julio y una posterior corrección, los márgenes terminaron con una mejora neta de 1% respecto del trimestre anterior. El informe considera que esto refleja “una moderación parcial del impacto negativo de la relación de compra/venta y de los costos de alimentación y personal”.
El engorde a corral tampoco quedó al margen de la presión. Agricultura señala que “los márgenes de la invernada y del engorde a corral comenzaron a mostrar signos de presión y retroceso”, condicionados por una relación compra/venta que se mantiene en niveles estructuralmente altos. Además, la baja en las cotizaciones del novillo en el mercado interno “terminó erosionando la ventaja de la relación maíz/novillo observada en los meses previos”.
La caída del precio del ganado, en cambio, generó algo de alivio aguas abajo. “La corrección a la baja en los precios del ganado en pie otorgó un margen de respiro a la operatoria de los frigoríficos y operadores del mercado interno”, señaló la Secretaría.
Pero ese alivio tiene como contracara un consumo que sigue sin responder. El informe remarca que el precio de la carne vacuna al mostrador mostró “señales de fuerte estabilidad” porque existen “dificultades para convalidar mayores valores ante un consumo doméstico que continúa debilitado y sin registrar signos de recuperación”.
Así, aunque los márgenes todavía se mantienen en varios casos por encima de sus promedios históricos, la tendencia cambió. La baja del precio del gordo, una reposición exigente y el aumento de los costos empiezan a comprimir la rentabilidad de la producción ganadera, mientras el mercado interno pone un límite a cualquier intento de trasladar mayores valores al consumidor.




