El endeudamiento de los productores de cría bovina mantiene una tendencia creciente y, al mismo tiempo, muestra un cambio significativo en la moneda elegida para financiarse: los préstamos nominados en dólares ya representan entre el 40% y el 43% del total, cuando hace tres años eran menos del 10%.
El dato surge del seguimiento que realiza Rosgan sobre las estadísticas trimestrales del Banco Central. María Julia Aiassa, productora y analista de mercados del organismo, explicó que desde comienzos de 2024 se registra un crecimiento prácticamente ininterrumpido de los préstamos destinados específicamente a la cría bovina, excluyendo la actividad de cabañas.
“El último dato que tenemos del Banco Central, la toma de deuda total nominada en dólares, expresada en dólares, asciende a más de 1.560 millones de dólares. Esto representa una expansión del 38% durante los primeros seis meses del año y del 47% respecto de los saldos registrados doce meses atrás”, señaló, y dio cuenta de los alcances de esa tendencia.

Uno de los factores centrales que explica el cambio de modelo de financiación de las inversiones en la cría tiene que ver con las tasas.
De acuerdo con las estadísticas del Central citadas por la analista, la tasa nominal anual promedio de los préstamos en pesos para las empresas ganaderas llegó en el último trimestre al 53%. Descontada la inflación, estimada en torno al 33% anual, la tasa real se ubicó aproximadamente en 15%.
En los créditos en dólares, en cambio, la tasa nominal fue del 6% y, al considerar el comportamiento reciente del tipo de cambio, el costo financiero real resulta levemente negativo: “Estamos con una tasa negativa de menos de dos puntos negativos en dólares”, explicó Aiassa.

Pero el cambio de moneda no sólo respondería al costo financiero. La especialista del Rosgan advirtió que la composición de los préstamos permite inferir también un cambio en el destino del dinero. “En general, los préstamos nominados en moneda extranjera no van orientados a la financiación de capital de trabajo, sino justamente a otro tipo de inversiones estructuradas a más largo plazo”, indicó.
Es decir, el endeudamiento creciente en dólares estaría acompañando un ciclo de inversión dentro de los establecimientos de cría. “Hay un crecimiento de toma de deuda orientada a la inversión”, resumió.
Según detalló Aissa, las actuales relaciones entre el precio de la hacienda y el costo de determinados insumos vuelven atractivas inversiones que durante años habían quedado postergadas. “Tanto la infraestructura, incorporación de animales y retención de vientres, pero fundamentalmente todo lo que es estructura y costos de pasturas, están con relaciones muy convenientes en términos de valor de hacienda”, explicó.
Así, el endeudamiento del criador no sólo crece: también cambia su perfil. Más crédito, una participación cada vez mayor de préstamos en dólares y un destino que, según la lectura del Rosgan, estaría pasando de cubrir necesidades corrientes a financiar inversiones de mayor plazo.





