La cereza producida en el valle de Los Antiguos, en Santa Cruz, fue la primera fruta fresca de Argentina en obtener una Denominación de Origen, hito que concretaron en abril del 2025. Ahora, tras culminar una prueba piloto clave, se abre camino para llevar a cabo su primera exportación con ese sello específico.
De cara a la próxima temporada, que iniciará en la primavera, 10 establecimientos productivos y 2 plantas de empaque llevaron adelante una simulación completa del proceso, en vistas de detectar dificultades y allanar el camino para que la “Cereza del Valle de Los Antiguos – Patagonia” ingrese con esa DO a mercados en el exterior.

El proyecto, financiado por el gobierno provincial de Santa Cruz a través del Consejo Federal de Inversiones (CFI) tuvo como objetivo la puesta a punto del Sistema de Gestión de Calidad (SGC) que garantizará la trazabilidad, el cumplimiento de los estándares de producción y la certificación del producto.
La idea es que en pocos meses las cerezas sean exportadas bajo su Denominación de Origen. Para ello, el sistema establece pautas de trabajo que se inician en los establecimientos productivos y alcanzan a toda la cadena: desde la cosecha, el ingreso de la fruta al empaque y las etapas del procesamiento, hasta la comercialización.
Durante la prueba piloto se identificaron puntos críticos para ajustar los diferentes procedimientos y trabajar con criterios unificados. Del proceso participaron también técnicos y representantes del Consejo Regulador de la DO, del Consejo Asesor, de la Cámara Argentina de Productores de Cerezas Integrados (CAPCI), del INTA, del Ministerio de Producción, Industria y Comercio de Santa Cruz y del Consejo Agrario Provincial.
La zona geográfica alcanzada por la DO alcanza a las plantaciones entre el lago Buenos Aires y el valle propiamente dicho. Allí, las variedades más utilizadas son Bing y Lapins, aunque también se producen otras de cosecha tardía como Sweetheart, Kordia, Regina y Skeena.
El sello de origen busca resaltar sus características distintivas, como lo son su firmeza y contenido de sólidos solubles, su grado de azúcar en fruto (determinado por la amplitud térmica de la zona), y su fecha de cosecha. Pero para que esa fruta, que se sabe jugosa, dulce, con acidez final, crocante, tierna, de menor tamaño, de piel lisa y color homogéneo, se exporte con ese diferencial, debe cumplir con estándares de certificación adecuados.
“Es importante que la sociedad santacruceña conozca este proceso, porque se trata de un hecho inédito para la Argentina: la cereza de Los Antiguos es la primera fruta fresca del país en obtener una Denominación de Origen”, destacó el gerente de CAPCI, Anibal Caminiti, quien destacó la relevancia de acatar el Sistema de Gestión de Calidad para llegar a diferentes mercados externos.

Durante el trabajo llevado a cabo las últimas semanas, se aplicaron las listas de chequeo en 10 establecimientos productivos y en las 2 plantas de empaque involucradas y se implementaron capacitaciones y charlas informativas para el personal de chacra, empaque y productores en general.
Tras la prueba piloto, se estableció una base documental y operativa que alcanzará a todos los que deseen acceder al sello. La próxima etapa, explicaron, consistirá en construir la marca “DO Cereza del Valle de Los Antiguos-Patagonia” y en desarrollar un plan de comercialización y de posicionamiento dirigido a los principales mercados donde los consumidores valoran especialmente los productos con identidad geográfica y certificación de origen.
La mayor parte de los envíos de cereza argentina son absorbidos por Estados Unidos y China, pero también nuestra fruta suele ingresar a Canadá, al Medio Oriente, al Reino Unido y España.
La Denominación de Origen, gestionada desde 2017 por productores locales y obtenida en 2025, permite distinguir ese producto de otros en el mercado únicamente por dónde fue producido. Las de Los Antiguos son las cerezas más australes del país y de todo el Hemisferio Sur, y se cultivan en la región desde los años setenta.




