Esta semana se registró una turbulencia financiera de grandes proporciones que terminó afectando a muchos mercados, uno de los cuales es el de futuros de commodities agroindustriales, el cual finalizó la semana con bajas profundas.
El Banco Central de Japón, en coordinación con el gobierno de EE.UU., intervinieron de manera masiva el mercado cambiario nipón para provocar una apreciación importante del yen, moneda que se viene devaluando de manera progresiva en el último año.
Con una tasa de referencia de apenas un 1,0% anual establecida por el Banco Central de Japón, el yen representa una fuente de liquidez constante para sostener la dinámica del mercado financiero en el eje de influencia de EE.UU.
Esta semana se rompió la “brújula” en el mercado de Chicago ¿Y ahora qué hacemos?
La intervención instrumentada esta semana provocó una abrupta apreciación del yen superior al 3,0%, lo que seguramente obligó a grandes inversores a liquidar activos para asegurar el repago de las colocaciones realizadas con deuda tomada en yenes.
El impacto de esa dinámica se observó en los mercados bursátiles estadounidenses, con una baja considerable el jueves de los valores de las principales acciones, fenómeno que posteriormente se revirtió.
La diferencia con los principales contratos agrícolas en el CME Group (“Chicago”) es que, por algún motivo, absorbieron la dinámica bajista pero no encontraron la manera de salir del “pozo”.
De esa manera en la última semana los precios del maíz, el trigo y la soja en Chicago cayeron en torno a un 5%, sin que esa dinámica tenga un fundamento propio de cuestiones relativas al mercado agroindustrial.








