Del mismo modo que los vinos -a través de “Wines of Argentina-, o la carne -mediante el ahora cuestionado Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina- la maquinaria agrícola nacional encontró la forma de también unirse para promocionarse puertas afuera y favorecer la exportación con valor agregado.
El resultado es Agrinova, una marca sectorial que representa a la tecnología agrícola argentina en el mundo y que fue impulsada hace ya un año por las propias empresas, agrupadas en la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma). Se trata de un sello que cuenta con el aval de instituciones públicas y que empieza a buscar notoriedad puertas afuera.

Más de 100 productos de 30 marcas distintas ya fueron presentados en ferias y exposiciones con él. No sólo nacionales, como Expoagro o Agroactiva, sino también internacionales, desde la Ex´poactiva en Uruguay y la Agritechnica en Alemania hasta Bata Agro en Bulgaria y Agriplanta en Rumania. También fue llevado a la misión comercial del sector a Europa del Este.
“Queremos que Agrinova ´linkee´ directamente con la maquinaria agrícola y que le garantice al comprador que detrás hay innovación, tecnología y estándares exigidos”, explicó a Bichos de Campo la vicepresidenta de la firma, Luciana Mengo, dueña de la fabricante Silos Mengo.
Eso se logra con la participación de otras instituciones públicas y privadas, encargadas de acreditar una serie de lineamientos vinculados a la mecánica, mecatrónica, estándares de calidad, innovación y varias normas globales y entregar el sello a la maquinaria que lo solicite. Cada empresa debe pedirlo para cada producto en particular, del mismo modo que “Wines of Argentina” reconoce a los vinos con su sello.

“Agrinova es un sello que le dice al comprador que dentro de ese sello hay ciertos parámetros que se cumplieron. Puede que haya maquinaria que no lo tenga y que también los cumpla, pero el sello te garantiza que en ese caso sí”, explicó Mengo.
Para ello, trabajan en conjunto con la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimnra), la agencia Prom Argentina, las subsecretarías de Industria y Economía del conocimiento y de Pequeña y Mediana Empresa, y con el INTA, INTI, Cideter y Aapresid.

La marca sectorial fue lanzada hace ya un año y busca ahora consolidar su presencia puertas afuera, para que los compradores vinculen ese sello con el baluarte de la producción metalmecánica nacional.
“Argentina es campo, Argentina es industria, Argentina es cuidado del suelo, Argentina es rindes extraordinarios. Detrás de ese de todos esos conceptos se desarrolla la marca Agrinova”, aseguró su vicepresidenta, quien, como fabricante, valora la importancia de salir al mundo encolumnados detrás de una misma firma.
Sobre todo en este contexto complejo puertas adentro, con un mercado local que no muestra aún signos de reactivación en el segmento y en el que exportar aún más es rector para la supervivencia de las firmas. Es un diagnóstico que, aseguran, ya conocen muy bien.
“Este mensaje de mirar el mercado externo para tener mayor rentabilidad no nos toma por sorpresa, porque venimos haciendo ese camino hace muchos años. Hay más de 130 países que consumen productos fabricados en Argentina y la maquinaria agrícola nacional está instalada en el mundo”, destacó Mengo.
Así y todo, el mercado mayoritario con el que cuentan las pymes industriales argentinas es el local, hoy condicionado por la baja rentabilidad de la actividad agrícola, la falta de líneas de financiamiento competitivas y constantes, y la apertura importadora.
“Estamos jugando dos deportes distintos en la misma cancha”, ilustró Mengo respecto al ingreso de maquinaria desde otros países, que los encuentra parados en condiciones desfavorables para competir.
“Necesitamos cambios estructurales fiscales e impositivos. Toda la estructura que hay detrás del costo de la máquina se traduce a costo final, por lo que nos vuelve más caros frente a otras opciones”, explicó la referente, recordando que hay toda una serie de cargas provinciales y municipales que no afronta un fabricante externo.
Lo propio aporta la falta de oportunidades de crédito que entusiasmen al productor e impulsen la demorada renovación del parque de maquinaria. Las tasas, coinciden los fabricantes, son aún “demasiado altas” y las líneas suelen ser diseñadas únicamente para las ferias del sector.
“Necesitamos que haya crédito accesible y no esporádico. Si sólo hay tres líneas especiales para las exposiciones es imposible sobrevivir todo el año”, concluyó Mengo.





