Dos jóvenes agrónomos eligieron General Acha, La Pampa, como su lugar en el mundo para vivir y emprender. Hace poco más de un año, Mateo Gutiérrez y Josefina Neira dieron origen a Condalia, alimentos de cercanía, un proyecto que combina la producción agroecológica y el agregado de valor con tecnología artesanal.
Bajo esa marca producen y comercializan harinas integrales de trigo y centeno, con la particularidad de que todo el proceso está integrado localmente, desde la producción del grano hasta la molienda. Uno de los rasgos distintivos del emprendimiento es la molienda a piedra, un método artesanal que remite a prácticas tradicionales y que permite conservar las propiedades nutricionales del grano. El resultado es una harina integral que mantiene intactos sus nutrientes.

“Todo lo que producimos es agroecológico. Nosotros hacemos el grano: sembramos, cosechamos, limpiamos, almacenamos y después lo procesamos en el molino de piedra”, cuenta Gutiérrez a Bichos de Campo mientras recorre el espacio donde funciona el molino.
La segunda cosecha del proyecto se realizó a partir de una producción asociada en unas 70 hectáreas con un productor local, una experiencia que buscan ampliar. “Acá en General Acha estamos en una zona límite, donde la agricultura se vuelve más compleja y predomina la ganadería”, explica Gutiérrez.
El desarrollo de una producción agroecológica en ese escenario presenta sus desafíos. “El manejo sin agroquímicos requiere seguimiento, monitoreo y asesoramiento permanente. La incorporación de bioinsumos permite sumar herramientas para lograr buenos resultados”, señala. Destacan que, en términos productivos, el balance es positivo: “Estamos conformes con esta cosecha, que nos va a alcanzar para toda la producción de 2026”.
La calidad del grano es otro de los pilares de Condalia. “Cuidamos mucho la variedad de trigo, que sea Grado 1 y de calidad panadera. Eso habla de la proteína que va a tener la harina: mejora la digestión y aporta un gluten de mejor calidad, algo que también se nota mucho en la panadería”, afirma Neira.

Aunque el proyecto comenzó a tomar forma mientras ambos finalizaban sus estudios, la decisión de instalarse definitivamente en la localidad pampeana marcó un punto de inflexión. “Hace poco más de un año arrancamos y, con la segunda siembra, en junio de 2025, nos mudamos definitivamente a General Acha”, relata Neira.
Con el objetivo de escalar la producción, hoy Condalia cuenta con una capacidad de molienda de hasta 3.000 kilos mensuales. Si bien reconocen que en los últimos meses la demanda de harinas integrales se desaceleró, lejos de desanimarse avanzaron en un aspecto clave: obtuvieron la habilitación nacional para el tránsito federal, lo que les permite ampliar mercados más allá de La Pampa.

“Al principio pensábamos vender sólo en la zona, en localidades cercanas y en ciudades como Santa Rosa o General Pico. Después nos dimos cuenta que teníamos que buscar otros puntos de venta y ahí fue cuando proyectamos el registro nacional, que hoy ya tenemos”, relata Neira.
Las dietéticas y tiendas naturistas se convirtieron en canales estratégicos para conectar con consumidores que buscan productos diferenciados o que modificaron sus hábitos de consumo. A eso se suman las redes sociales y la participación en ferias y eventos, herramientas clave para dar a conocer la marca y llegar a nuevos destinos.
En la región, el cultivo de cereales de invierno forma parte de la cultura productiva. “Acá el productor hace trigo, centeno, cebada o avena, pero muchas veces esos cultivos terminan como verdeos para la hacienda. Si el año viene bueno se cosecha, y si no, se usan como alimento para el ganado”, describe Gutiérrez.

La idea de Condalia fue agregar valor a algo que ya se produce en la zona. “Queríamos trabajar con algo de acá, como hace la Bodega Estilo 152 con las uvas. Vos vas a cualquier campo y conseguís trigo o centeno. Era una forma de darle identidad y valor a esa producción local”, remarcan.
El proyecto no se limita a las harinas. “Nuestra marca es Condalia, alimentos de cercanía. Además de las harinas, en este 2026 queremos seguir sumando productos”, anticipa Gutiérrez. El primer paso en esa expansión fue la incorporación de fideos secos elaborados con harina integral.

“Buscamos que nuestros productos sean un alimento sano, nutritivo y con potencial de consumo. Hay un tabú de que con harina integral no se puede hacer lo mismo que con una refinada. Tal vez no sirve para un hojaldrado, pero los clientes hacen preparaciones espectaculares”, explican. La elección de trigos Grado 1, con buena calidad panadera, permite obtener masas con buen desarrollo y versatilidad.
La molienda es un proceso artesanal y paciente. El grano ingresa por un dosificador hacia la cámara donde se encuentran las piedras. El sistema se complementa con un enfriador ciclónico, que genera una corriente de aire y permite un uso intensivo del molino sin elevar la temperatura, cuidando la calidad de la harina.
Actualmente, Condalia ofrece tres tipos de molienda —gruesa, fina y extra fina—, en distintos formatos según sea para consumo familiar o mayorista. El nombre del emprendimiento también remite a la identidad pampeana. “Condalia es el género del piquillín, un arbusto autóctono de la flora pampeana. Es una planta noble y muy versátil, y nos representaba mucho la idea de algo local”, cuenta Neira.
El reconocimiento temprano que han recibido localmente con su empresa sorprende a sus impulsores: “hace un año arrancamos y ya nos están haciendo una nota para Bichos de Campo. Muchas de las experiencias que leímos en este medio nos motivaron, incluso el molino que usamos lo conocimos por una nota publicada acá”, confiesa Gutiérrez.
Los proyectos a futuro apuntan a crecer en volumen, la capacidad instalada y la diversidad de productos. “Hoy tenemos un solo molino y queremos ampliar esa capacidad. También seguir sumando elaborados como fideos, tapas de empanadas y tartas, y probar con otros cereales además de trigo y centeno”, enumera Neira. Con la habilitación nacional en mano, el objetivo de Condalia es llegar a todo el país con alimentos hechos en La Pampa.





