La fusión entre Marfrig y BRF dio origen en 2025 a MBRF, una de las mayores compañías alimentarias del mundo y la séptima empresa de Brasil por nivel de facturación. El nuevo grupo nació con ingresos anuales por 152.000 millones de reales, equivalentes a 26.750 millones de dólares, presencia comercial en 117 países y una plataforma multiproteica integrada, que abarca carne vacuna, aviar, porcina y alimentos procesados bajo una misma estructura industrial y comercial, y cotiza en la Bolsa de San Pablo (B3).
La operación combinó dos modelos históricos de la industria cárnica brasileña. Por un lado, Marfrig, fundada en 1986 por Marcos Molina, que construyó su crecimiento a partir del negocio bovino, con una fuerte orientación exportadora y una expansión internacional basada en adquisiciones estratégicas. Su brazo más relevante es National Beef, una de las principales procesadoras de carne vacuna de Estados Unidos y uno de los principales generadores de EBITDA del grupo, con plantas de gran escala y acceso directo a los mercados premium de América del Norte, Asia y Medio Oriente.
Por otro, BRF, heredera de marcas emblemáticas del consumo masivo brasileño como Sadia y Perdigao, nacidas en la década del 30 en el sur de Brasil y consolidadas como líderes en pollo, cerdo y alimentos procesados. Tras la fusión de Sadia y Perdigao en 2009, BRF se convirtió en uno de los mayores productores mundiales de proteínas aviares, con una red industrial integrada, miles de productores asociados y una logística capaz de abastecer tanto el mercado interno como destinos estratégicos en Asia, Medio Oriente y África, con una red comercial que hoy alcanza más de 340.000 puntos de venta.
Los primeros resultados financieros consolidados reflejan el impacto de esa escala. En el tercer trimestre de 2025, MBRF registró ingresos netos por 41.800 millones de reales, equivalentes a 7.300 millones de dólares, un EBITDA de 3.500 millones de reales, unos 610 millones de dólares, el más alto del año, y un beneficio neto de 94 millones de reales, cerca de 16 millones de dólares. La generación de caja operativa alcanzó los 3.300 millones de reales, equivalentes a 575 millones de dólares, impulsada por mayores volúmenes, una mejora del mix hacia productos procesados y una diversificación geográfica que amortiguó la volatilidad del ciclo ganadero.

Por segmentos, la operación ganadera en América del Norte generó ingresos por 3.600 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 12,2%, aun en un contexto de menor oferta de ganado, compensado por mejoras en eficiencia y mayor peso promedio de las carcasas. En América del Sur, la operación bovina alcanzó ingresos por 5.700 millones de reales, equivalentes a 995 millones de dólares, con un aumento del 17,6% en volumen, apalancado en inversiones en capacidad de faena y desposte. En el negocio de BRF, los ingresos treparon a 16.300 millones de reales, unos 2.850 millones de dólares, con récord histórico de ventas y crecimiento interanual del 5%, impulsado por una mayor penetración de productos procesados.
El proceso de integración tiene un fuerte foco en ahorro de costos y captura de eficiencia. MBRF estima sinergias anuales por 805 millones de reales, equivalentes a 140 millones de dólares, de los cuales, hasta 500 millones de reales, unos 87 millones de dólares, podrían materializarse ya en el primer año.
Ese ahorro proviene principalmente de la eliminación de estructuras duplicadas, la centralización de compras, mejoras en logística y una mayor eficiencia en la operación comercial. A ese esquema se suma el programa de eficiencia industrial heredado de BRF, que ya generó 355 millones de reales, unos 62 millones de dólares, en reducción de costos operativos y fue extendido a todo el grupo bajo el paraguas del plan MBRF+.

En términos estratégicos, Asia y Medio Oriente concentran las principales inversiones de la compañía. En China, BRF adquirió a fines de 2024 una planta de alimentos procesados en la provincia de Henan por 80 millones de dólares, con capacidad para producir hasta 60.000 toneladas anuales de hamburguesas. Se trata de la única planta de alimentos procesados de una empresa brasileña en China y se abastece parcialmente con carne proveniente de Argentina, Brasil y Uruguay, consolidando a América del Sur como proveedor clave de insumos para la plataforma asiática del grupo.
En Medio Oriente, la creación de Sadia Halal, en asociación con una filial del fondo soberano de Arabia Saudita, incorporó activos valuados en 2.070 millones de dólares y posicionó a MBRF como el mayor productor mundial de pollo halal. A ese movimiento se suman inversiones por 160 millones de dólares en nuevas plantas y ampliaciones industriales en Emiratos Árabes y Arabia Saudita, que permitirán elevar la capacidad regional de alimentos procesados, con foco en productos listos para consumir y food service.
Argentina ocupa un rol específico dentro de esa arquitectura global. A través de Quickfood, Marfrig opera cinco plantas industriales en el país, donde produce hamburguesas, salchichas y alimentos procesados. La capacidad instalada supera las 40.000 toneladas anuales de hamburguesas y más de 30.000 toneladas de otros productos, con marcas líderes como Paty, Vieníssima, GoodMark, Tres Cruces y La Morocha. Además de abastecer el mercado interno, la operación argentina funciona como plataforma exportadora y como proveedor de insumos para plantas del grupo en Asia y Medio Oriente, especialmente en carne vacuna.
La conducción estratégica de MBRF está en manos de Marcos Molina, fundador de Marfrig, presidente del holding y principal accionista. Bajo su liderazgo, MBRF busca reducir la exposición a la volatilidad del negocio ganadero tradicional, incrementar el peso de los alimentos procesados, que ya explican el 38% de los ingresos, y consolidarse como un actor global multiproteico con escala, marcas y presencia industrial en los principales mercados del mundo.





