Este martes, un grupo de trabajadores y familias vinculadas a la planta de Lácteos Verónica en la localidad de Lehmann, Santa Fe, volvieron a retomar los reclamos activos ante la paralización de la empresa y la ausencia de respuestas.
Se trata de una crisis que lleva más de ocho años, con acumulación de diferentes deudas y cesación espasmódica de pagos a trabajadores, proveedores y clientes, que se profundizó en abril de 2025 cuando los salarios que se abonaban en cuotas tuvieron una discontinuidad que marcó el máximo punto crítico de la firma.
Además, el gremio ATILRA entretuvo el caso varias veces, llevándolo de la Secretaría de Trabajo de la Nación al Ministerio de Trabajo de Santa Fe en varias oportunidades, donde se habían logrado acuerdos de producción para terceros, con lo que se había recuperado algo de la deuda salarial.
La empresa de la familia Espiñeira no cumplió con esas otras empresas, no entregó la leche en polvo a fasón por los volúmenes totales y así desde enero pasado la paralización de sus tres plantas en la provincia de Santa Fe se transformó en una constante.
Fue así como el último movimiento de dinero en las cuentas sueldo se dio en febrero, con poco más de veinte mil pesos. Desde ese momento, no hubo más pagos, ni información sobre un futuro incierto para 700 familias.
Con los meses muchos buscaron un nuevo destino laboral, otros comenzaron a accionar judicialmente, pero todos esperan por el pago de lo adeudado pero, sobre todo, por encontrar respuestas sobre esta crisis, en una historia trágica.
Un conflicto familiar que trasciende a tres hermanos y afecta a una amplia región, no sólo cerca de las plantas de Suardi, Clason y Lehmann, sino también en cercanías de sus centros de distribución en torno a la Capital Federal, parece no tener aún destino.
Nunca hubo indicios sobre cómo sigue la historia de una empresa que no quiere entrar en concurso de acreedores, que se niega a un proceso de quiebra, pero que tampoco reacciona ante una situación de una magnitud inentendible, siendo agente de retención impositiva, que no paga ni siquiera salarios familiares, pero que tampoco despide personal, aunque en las últimas semanas hay versiones que indican que algunos telegramas habrían llegado a algunos trabajadores radicados en la provincia de Buenos Aires.
Pasividad y quietud empresarial que hablan de una impunidad insólita, que intenta ser trastocada solo por un grupo de trabajadores que no se resigna, incluso ante el abandono de la representación sindical.
El grupo de Lehmann que esta mañana pasó por la tranquera de los campos de los Espiñeira sobre la RN 34, que se repartieron en septiembre pasado en tres empresas personales diversas, también por las oficinas de la firma en Totoras, con destino final en el frente de la planta de Clason, sólo pudo seguir exhibiendo su situación.
Sin presencia de personal responsable de las dependencias de Lácteos Verónica, mucho menos de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina, que presionó a muchos en Totoras para que no se sumen al reclamo, el pedido de auxilio fue concreto. “No podemos seguir viviendo así” dijeron, por la deuda salarial que se remonta a diciembre, por las falencias en la atención médica, pero también por la falta absoluta de previsión a mediano plazo.
Por supuesto que las expectativas son muchas sobre el caso, al mismo tiempo que se diera la protesta este martes, había rumores de alguna suerte de recorrida por parte de posibles compradores en la propia planta de Lehmann.
En tanto, otras versiones vienen hablando de intenciones de compra de alguna de las otras dos plantas, por diversos inversores, muchos de los cuales tienen más de imaginario o expectativa que de realidad.
Cabe decir que plantas de una empresa sin quiebra, son complejas para el traspaso, por todo lo que acarrean en cuanto a deudas y complicaciones, sobre todo con tantos meses de paralización y una negación de casi un año a diferentes ofertas concretas. Sin embargo, es tiempo de romper la quietud, de terminar con el silencio y de tomar decisiones concretas.




