Los principales dirigentes de la Mesa de Enlace se reunieron anoche en el marco de la Exposición Rural y, luego de dicho cónclave, decidieron difundir algunas fotos que los muestran juntos, como parte de un colectivo (el denominado “campo”) que también espera señales del gobierno de Javier MIlei, quien debe visitar el predio de Palermo, para el acto inaugural.
Tanto el dueño de casa, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, como sus pares Carlos Castagnani, de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA); Lucas Magnano de Coninagro, y Andrea Sarnari de la Federación Agraria, se enfrentan con el mismo problema desde que, en el acto aniversario de la Bolsa de Cereales, hace algunas semanas, Milei anunció un anhelado cronograma de reducción de las retenciones agrícolas que tanto le reclamaba el sector.
¿Cuál es el problema de los gremialistas del agro? Que se han quedado sin poder formular su principal e histórico reclamo respecto de los derechos de exportación cobrados a los granos y subproductos, en especial la soja, aún cuando el cronograma de desgravación comienza recién en enero de 2027 y tendrá un ritmo demasiado lento (la alícuota se irá reduciendo a razón de 0,25% mensual, un 3% el primer año).
Con esa jugada, en efecto, Milei logró instalar socialmente la sensación de que ya cumplió sus promesas al sector, pero lo cierto es que esto recién comenzará a notarse desde la próxima campaña agrícola 2027/28 y no ahora, cuando los márgenes agrícolas se muestran sumamente acotados y hasta negativos en los casos de productores que alquilan campos. De hecho, se estima que este año el agro aportará entre 6 mil y 7 mil millones de dólares en materia de derechos de exportación, una suma semejante a la de 2025. Mientras tanto, a la minería, la industria automotriz y el petróleo las retenciones se las quitaron de inmediato.

En este escenario medio “engañapichanga”, los dirigentes rurales se encuentran medio atado de pies y manos, porque no pueden salir a reclamar abiertamente por la situación de sus representados, ya que corren el riesgo de enfrentar a Milei y que éste decida desandar el rumbo de sus anuncios para 2027.
Eso explica el tono anodino con que la Mesa de Enlace comunicó su reunión en la Rural. Sin dar precisiones de ningún tipo, el mensaje contó que los gremialistas del campo “intercambiaron análisis sobre la situación productiva, la competitividad, la infraestructura y otros temas prioritarios para la actividad”.
“Durante la reunión, los representantes de las cuatro entidades coincidieron en la necesidad de fortalecer el trabajo conjunto para impulsar una agenda común que promueva mejores condiciones para la producción, el desarrollo del interior productivo y una mayor previsibilidad para el sector agropecuario argentino. Asimismo, ratificaron el compromiso de continuar articulando acciones en defensa de los intereses de los productores y del crecimiento sostenible de la actividad”, agrega el comunicado, solo con el ánimo de sumar un párrafo que lo justifique.
Lo cierto es que esta gestualidad estuvo pensada para no tensar la cuerda con el gobierno libertario a pocas horas de que el domingo (y no el sábado, como era tradicional) el presidente Milei concurra al acto inaugural de la exposición de Palermo y se dirija al público agropecuario, que espera nuevos anuncios, más allá de la prometida rebaja de las retenciones. Las urgencias son una menor presión fiscal y sobre todo que se controlen costos que se han disparado y amenazan la rentabilidad de los productores, como el gasoil, los fletes agrícolas o los fertilizantes. También se reclama por un urgente plan de infraestructura que permita recuperar los caminos y rutas en todo el interior.
Pero hay poca ilusión entre los dirigentes de que Milei los vaya a sorprender con algunas medidas reclamadas. A lo sumo se especula que podría anunciar la eliminación definitiva de las retenciones a la carne vacuna, ya que todavía se cobra un 5% a la carne de machos y no la de hembras (un engendro casi imposible de controlar por la Aduana). Y quizás que ratifique la intención del gobierno de impulsar una nueva Ley de Biocombustibles, que de hecho ya se discute en el Congreso.
Pero también hay en la Mesa de Enlace temor a que Milei se descuelgue en su discurso con un par de temas ríspidos, como la adhesión de la Argentina al tratado internacional sobre propiedad intelectual en semillas UPOV 91, tal y como le prometió a Estados Unidos, y que es rechazado de plano por todas las entidades de la producción.
Y un capítulo especial podría ocupar en el discurso oficial la reciente ofensiva del ministro Federico Sturzenegger para eliminar el aporte obligatorio que financia el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA), que es conducido por las propias entidades de la Mesa de Enlace (que van rotando en la presidencia) en conjunto con la industria frigorífica.





