Las exportaciones argentinas de alimentos diferenciados vienen mostrando una dinámica interesante durante 2026. En el primer semestre, los productos amparados bajo los distintos sellos oficiales de calidad, origen y producción orgánica registraron avances tanto en volumen como en presencia internacional, aunque dentro de ese universo hubo un protagonista bastante definido: el azúcar de caña orgánico.
Los datos difundidos por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca muestran que durante los primeros seis meses del año las exportaciones realizadas bajo el sello Orgánico Argentina alcanzaron las 78.538 toneladas, lo que representa un crecimiento del 21% respecto del mismo período de 2025.
El dato adquiere relevancia porque los productos orgánicos constituyen uno de los segmentos de mayor valor agregado dentro de las exportaciones agroalimentarias. No se trata solamente de vender un producto primario al exterior, sino de acreditar que fue producido bajo un determinado sistema y cumplir con las exigencias de los mercados que demandan esa certificación.
Dentro de ese conjunto, el azúcar de caña encabezó las exportaciones, con 31.470 toneladas despachadas durante el semestre. Detrás quedaron las peras, con 15.485 toneladas; las manzanas, con 4.735 toneladas; el vino, con 3.642,3 toneladas; y el puré de pera, con 2.970 toneladas. Es decir que el azúcar por sí solo explicó cerca del 40% del volumen exportado bajo el sello orgánico durante la primera mitad del año.
Estados Unidos fue, además, el principal destino de estos productos orgánicos argentinos, con 45.349 toneladas. Le siguieron Países Bajos, Alemania, Canadá y Reino Unido. Son mercados en los que la certificación orgánica funciona como una condición comercial relevante y no simplemente como una etiqueta adicional.
Pero el universo de alimentos diferenciados es más amplio que el de los orgánicos. La Secretaría también contabiliza las exportaciones realizadas bajo el sello Alimentos Argentinos, que identifica productos que cumplen determinados protocolos de calidad y características específicas. A esto se suma el sistema de Indicaciones Geográficas (IG) y Denominaciones de Origen (DO), destinado a proteger productos cuya calidad, características o reputación están vinculadas con un territorio determinado.
Los tres grupos forman parte de una misma estrategia oficial, de agregar atributos al alimento argentino para diferenciarlo en los mercados internacionales. En un comercio mundial donde competir solamente por volumen puede resultar cada vez más difícil, la certificación de calidad, el origen y el modo de producción se transforman en herramientas comerciales.
El caso de los orgánicos es probablemente el más evidente. Allí el consumidor no compra solamente azúcar, vino, frutas o derivados: compra también una determinada forma de producir. Para acceder a ese mercado, los establecimientos y las cadenas involucradas deben cumplir normas específicas y someterse a procesos de certificación.
Los números del primer semestre muestran que esa demanda existe y que la Argentina tiene una oferta capaz de aprovecharla. Las 78.538 toneladas exportadas bajo Orgánico Argentina representan un salto del 21% interanual y colocan a este segmento como uno de los puntos más interesantes dentro de la estrategia de diferenciación de los alimentos argentinos.
En total, las exportaciones de alimentos, realizadas bajo el sello de diferenciación de calidad “Alimentos Argentinos”, crecieron en forma interanual, durante el primer semestre del año, un 15% en valor (USD 661 millones) y 5% en volumen (317 mil toneladas ), según datos de la Dirección Nacional de Alimentos y Desarrollo Regional de la Subsecretaría de Economías Regionales y Pequeños y Medianos Productores.
Durante el período, los principales productos exportados bajo ese sello fueron: carne bovina enfriada y envasada al vacío por USD221 millones; maní y pasta de maní por USD145 millones; productos de papa prefritos y congelados por U$S 106 millones; calamar por USD55 millones y peras frescas por USD43 millones. Los 5 mercados de destino más importante para estos productos fueron Brasil, Países Bajos, Alemania, Estados Unidos y Chile.
Respecto a Origen e Indicación Geográfica, las ventas externas sumaron USD43 millones y 30.100 toneladas en el primer semestre de 2026, principalmente Yerba Mate (USD29 millones) y Té (USD14 millones). En comparación con igual período del año anterior el valor creció 83,5% y el volumen 134,6%.
Los destinos destacados para este rubro fueron Siria con USD25 millones (15.351 toneladas), seguida por España, Chile, Alemania y Canadá. En el caso del Té, el mercado de mayor relevancia fue Estados Unidos con USD8,6 millones (8.415 toneladas), seguido por Alemania, India, Polonia y España.





