Luego de largas negociaciones, que más de una vez estuvieron a punto de naufragar, y cuatro plenarios de comisión discutiendo 7 proyectos en simultáneo, ayer por la tarde finalmente se logró dictamen para que una nueva Ley de Biocombustibles se debata en el Senado.
Fue gracias a que, con el apoyo explícito del massismo, se desactivó la resistencia de las elaboradoras de biodiésel introduciendo cambios al proyecto de Patricia Bullrich, la iniciativa que estaba más encaminada para sobrevivir a la discusión de los últimos meses.
Ahora, deberá hacer su paso por la Cámara Baja, donde -se prevé- será aprobado sin mayores dilaciones, y luego pasará a Diputados. Pero desde la cadena sucroalcoholera, que muchas veces vio peligrar el consenso que había logrado en torno al bioetanol, lo de este jueves ya se vive como un triunfo.
Estrictamente, la etapa más intrincada, que era sentar a todos los sectores sobre la mesa y lograr que la política se alineara a las expectativas de la producción, culminó con el dictamen obtenido. Tanto, que desde la Cámara Sucroalcoholera Argentina expresaron que este ya “representa un paso fundamental para brindar previsibilidad, seguridad jurídica y un horizonte de largo plazo”.
La cadena azucarera, concentrada particularmente en el Norte, impulsa la producción de bioetanol, el alcohol que puede obtenerse tanto con ese cultivo como con el maíz y luego mezclarse con los combustibles tradicionales. En el proyecto acordado en el Senado, el corte obligatorio se elevará del 12 al 15% luego de un año de vigencia de la norma.

En ese punto, la cadena ya había logrado acordar que maíz y caña de azúcar se dividieran en partes iguales (6% para cada una) la base del corte, un compromiso que cerraba una histórica puja en el sector pero que peligraba con los debates que aún suscitaba el biodiésel.
Por eso, hasta ayer mismo se había propuesto avanzar con la nueva ley únicamente abocada al bioetanol, alternativa que no fue aceptada por el massismo y que obligó a introducir cambios al proyecto de Bullrich.
Dentro de la cámara sucroalcoholera están la Unión Industrial de Tucumán (UIT) y la Compañía Azucarera Los Balcanes, para quien la producción de bioetanol representa un 70% de su facturación. En ese sentido, para el sector contar con un marco jurídico propio, y previsibilidad a 15 años, es vital.
“La industria sucroalcoholera argentina está preparada para asumir el desafío que plantea este nuevo horizonte”, expresaron, y aseguraron que permitirá al sector “avanzar con nuevas inversiones, ampliar y modernizar las plantas industriales, incrementar la capacidad productiva y generar nuevos puestos de trabajo”.
Respecto a esto último, recordaron lo que el sector productivo puntualiza hace tiempo: que el crecimiento del bioetanol significa “mayor demanda para la caña de azúcar, más actividad para ingenios y destilerías y nuevas oportunidades para productores, trabajadores, proveedores, transportistas y prestadores de servicios”.
Y que, además, “es una herramienta concreta para agregar valor en origen, fortalecer las economías regionales, generar empleo genuino y avanzar hacia una matriz energética más diversificada y sustentable”.
Muy seguramente, el sector lo vive como un triunfo porque pudo sentar sobre la mesa a discutir a representantes de espacios muy diversos. “Cuando se trata de producción, inversión, empleo y desarrollo federal, es posible construir acuerdos que trasciendan las diferencias políticas”, señalaron desde la cámara.
Y se encargaron incluso de agradecer con nombre y apellido a los artífices de estos acuerdos, entre los que hay oficialistas, opositores, radicales, peronistas y massistas: Beatriz Ávila (Independencia); José María Carambia y Natalia Gadano (Movere Santa Cruz); Alejandra Vigo y Carlos Espínola (Provincias Unidas); Patricia Bullrich (La Libertad Avanza); Flavia Royón (Primero los Salteños); Carlos Arce y Sonia Rojas Decut (Movimiento por Misiones); y Jorge Capitanich (Justicialista).
Se prevé que el proyecto de consenso no debería atravesar mayores complicaciones en los recintos, pero la cadena azucarera pidió igualmente a todos los legisladores a acompañar la iniciativa “independientemente de su pertenencia política o de la provincia que representen”. Léase, entre líneas, evitar esta vez que el lobby petrolero se imponga.





