A Catalina Rocchia Ferro, directora ejecutiva de Los Balcanes, no le sobra el tiempo. Madre de tres niños en edad escolar, tiene la tarea de consolidar el crecimiento del principal grupo sucroenergético de la Argentina con una restricción importante: trabajar solo con capital propio.
A diferencia de otras familias empresarias argentinas, que recurren al sector bancario y al mercado bursátil para financiar expansiones, los Rocchia Ferro prefirieren ir más lento, pero sin tener que depender de nadie (más que de sus propios errores o aciertos). Y todo lo invierten en la provincia de Tucumán e inmediaciones.
Catalina Rocchia Ferro fue la protagonista de la II Cumbre de Bioetanol realizada esta semana en la ciudad de Tucumán, donde respaldó de manera explícita el proyecto de biocombustibles oficialista que tiene como firmante principal a la senadora Patricia Bullrich.
“El proyecto de bioetanol presentado por Bullrich es fundamental porque implica estabilidad económica para toda nuestra región. Pero además porque todos los actores involucrados se pusieron de acuerdo”, expresó la empresaria.
La compañía administra más de 23.000 hectáreas de cañaverales y es propietaria de más de 50 cosechadoras de caña (la mayor flota del país). Gestiona los ingenios La Florida, Cruz Alta y Aguilares y la Destilería La Florida, donde se produce azúcar blanco y crudo, melaza, bioetanol y energía eléctrica, la cual, además de emplearse en las fábricas, se comercializa en el marco de un acuerdo con Cammesa.
El bioetanol, que se destina al corte obligatorio con nafta, representa alrededor del 70% de la facturación de Los Balcanes. “Hemos armado nuestro esquema financiero alrededor del negocio del bioetanol porque creemos en el mismo, aunque, como todo negocio, tiene sus buenos y sus malos momentos”, explicó.
De todas maneras, el bioetanol ha sido crucial para evitar que los excedentes de azúcar en el mercado interno generen caídas de precios letales para la industria, por lo que se trata de un factor estratégico para toda la actividad y la región del NOA.
Mientras que el esquema actual contempla precios del bioetanol con destino al corte obligatorio determinados por el Estado nacional, el proyecto oficialista presente en el Congreso dispone desregular el mercado con libre negociación de precios, siempre y cuando los mismos no superen la paridad de importación de bioetanol.
“Si se dan las condiciones adecuadas, vamos a tener la capacidad de ampliar las inversiones para ir corriendo el horizonte productivo del bioetanol. Tucumán tiene caña de azúcar suficiente; lo que se requiere son ajustes a nivel industrial”, remarcó.
Catalina considera que el nuevo esquema propuesto por el proyecto oficialista es vital para poder consolidar el autoabastecimiento energético. “Creo en una Argentina soberana. Cambiar la matriz energética del país es un acto patriótico”, afirmó.
“El crecimiento de la producción de bioetanol es necesario no solo para reducir las importaciones de combustibles, sino fundamentalmente para generar más divisas con las exportaciones de petróleo”, añadió.
En estos momentos, la empresaria está gestionando nuevos desafíos orientados a consolidar el negocio de la comercialización de energía eléctrica, para lo cual el grupo está terminando de construir dos nuevas calderas: una en Cruz Alta y otra en La Florida.
La fibra, que representa alrededor del 40% del volumen de caña ingresado a las fábricas, se muele varias veces hasta obtener bagazo, una fuente de biomasa muy eficiente que permite generar vapor de alta presión, con el cual se alimentan las calderas que generan energía eléctrica.
En lo que respecta a la vinaza, subproducto del proceso industrial, el grupo cuenta con un concentrador que, por medio de la evaporación, concentra sólidos para elaborar un compost orgánico a través de la mezcla de la vinaza concentrada con la cachaza y las cenizas, otros dos subproductos.
“El sector azucarero está pasando por un momento extraño porque el clima ha hecho que la cosecha se atrase mucho, pero eso no quiere decir que no podamos moler hasta diciembre y recuperar el tiempo perdido”, apuntó Rocchia Ferro.








