La reciente edición de Agroactiva, en Armstrong, Santa Fe, dejó claro que en Argentina comenzó un proceso que también se está dando en todo el mundo, y tiene que ver con la inundación de los campos de tractores provenientes de China.
Tal como se vio en ferias globales como Agritechnica, en Alemania, la maquinaria agrícola china está recortando la brecha de calidad contra las marcas tradicionales de producción de fierros, y eso llega, además, con una problemática extra para las empresas estadounidenses o europeas: los tractores chinos valen la mitad de los habituales.
En esta edición de la muestra santafesina, Bichos de Campo se aventuró a conocer la opinión de los fabricantes de maquinaria que tienen sus filiales acá, y que comienzan a ver como el histórico mercado se empieza a compartir cada vez más con los fabricantes asiáticos y sus importadores en Argentina.
La respuesta de Fabricio Radizza, director de ventas de John Deere Argentina, fue tajante. “Miedo no da. Hay que prepararse, hay que trabajar”, respondió durante la feria llevada a cabo en pleno corazón del polo metalmecánico santafesino.
El ejecutivo reconoció que la apertura comercial plantea nuevos desafíos, pero sostuvo que la compañía se siente cómoda en ese escenario. “Esta nueva Argentina que estamos viviendo, una Argentina abierta, con una integración mayor al mundo, tiene este tipo de desafíos que es competir”, resumió.
Pero Radizza cree que la competencia debe analizarse en un contexto más amplio. “Venimos hablando hace un año que Argentina cambió de un negocio que era casi estrictamente financiero, donde muchas de las decisiones pasaban por lo financiero. Hoy pasa por la eficiencia, por la competitividad, por la rentabilidad, por bajar los costos y por ser eficiente”, señaló.
En ese contexto, consideró que las empresas globales cuentan con herramientas para responder a esa competencia. “En un mercado abierto y competitivo nos sentimos cómodos porque estamos conscientes de que tenemos una propuesta de valor muy fuerte en Argentina, no solo por la tecnología, no solo por los productos, sino por la historia que tenemos, por la red de concesionarios, por lo preparada que está la red, por el servicio posventa y por el asesoramiento tecnológico que damos a los clientes”, explicó.
Mirá la entrevista completa con Fabricio Radizza:
Cuando se le planteó directamente si la llegada de equipos chinos más económicos podía generar preocupación, insistió con la misma idea: “No, miedo no da. Hay que prepararse, hay que trabajar. Las marcas globales tenemos fábricas en muchos puntos del mundo y, si el cliente busca un producto con esas características, también se lo podemos dar”, sostuvo.
La reflexión apareció en medio de una Agroactiva que, como es habitual, tuvo una fuerte presencia de John Deere y varios lanzamientos orientados a la campaña fina y a las labores de pulverización. “Estamos en el epicentro de la maquinaria agrícola”, definió Radizza, aludiendo a la ubicación estratégica de la muestra, a pocos kilómetros de Las Rosas, donde la compañía produce sembradoras.
Entre las novedades presentadas sobresalieron las pulverizadoras 400R y 230M, concebidas para las necesidades de Sudamérica, además de mejoras en la línea de sembradoras y nuevos desarrollos para facilitar el transporte de las máquinas fabricadas en Santa Fe.
Sin embargo, más allá de las novedades tecnológicas y de la discusión sobre la competencia extranjera, Radizza reconoció otra preocupación que atraviesa al negocio de la maquinaria: la creciente concentración de las operaciones en torno a las grandes exposiciones.
“Preocupa un poco por la estacionalidad que te genera y los cuellos de botella que genera”, admitió. Es que, en los últimos años, se podría comparar el comportamiento del mercado con un electrocardiograma, con picos de ventas durante las ferias y períodos de menor actividad el resto del año.
“La fábrica tiene que fabricar todo el año, la venta tiene que vender todo el año, y esa estacionalidad que generan las ferias, a lo mejor habría que buscar la forma de que sean menos marcadas para que todos trabajemos más tranquilos y mejor”, planteó.
Y completó: “Ya el negocio en sí es estacional. Tiene el pico de la cosecha y tiene el pico de la pulverización y la siembra. Crear otros picos dentro de esta estacionalidad lo hace un poquito más desafiante”.




