A pocos meses del inicio de una nueva campaña de soja, apareció una señal para prestar atención a la calidad de la semilla. Un relevamiento del Laboratorio de Análisis de Semillas de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA) mostró un deterioro respecto del ciclo anterior, asociado principalmente a las condiciones de alta humedad que acompañaron la última cosecha.
De las muestras analizadas correspondientes a la campaña 2025/26, el 72% alcanzó o superó un poder germinativo (PG) del 80%, tomado como valor de referencia. Un año antes, esa proporción había sido del 87%, por lo que se registró una caída de 15 puntos porcentuales.

Detrás de ese retroceso aparecen las condiciones climáticas del otoño. Durante abril de 2026, las precipitaciones dejaron excesos superiores a los 100 milímetros en distintas zonas de Córdoba. A eso se sumaron demoras en la cosecha, que mantuvieron durante más tiempo a semillas ya maduras expuestas a elevada humedad dentro de las vainas.
El problema puede continuar incluso después de la cosecha: la humedad y la presencia de hongos pueden acelerar el envejecimiento de las semillas durante su almacenamiento y reducir todavía más su calidad.
Por eso, desde la Bolsa cordobesa recomendaron realizar controles periódicos de los lotes almacenados y volver a evaluar su calidad antes de la siembra, considerando no solo el poder germinativo sino también el vigor y la respuesta sanitaria de la semilla. La entidad también aconsejó evaluar tratamientos fungicidas cuando existan antecedentes de humedad y presencia de patógenos.




