La producción de trigo y la campaña de soja en Brasil pueden resultar afectadas por la instalación de una fase ENSO “El Niño” de características intensas. Y un mapa describe tal escenario posible con total crudeza.
El Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad de la Universidad de Columbia (IRI) publicó la actualización de la probabilidad de precipitaciones globales estimadas a partir de los modelos climáticos NCEP-CFSv2, CanSIPS-IC4, COLA-RSMAS-CESM1 y NASA-GEOSS2S-2. El período base climatológico para realizar las proyecciones es de 1991-2020.
El pronóstico de probabilidad de precipitación multimodelo para el trimestre septiembre-noviembre de 2026 muestra mayores probabilidades de precipitación por debajo de lo normal (sombreado amarillo a marrón) en la zona núcleo agrícola de Brasil (Mato Grosso, Mato Grosso do Sul y Goiás), donde se produce la mayor parte de la soja y el maíz.
En la zona del Cerrado brasileño, el fenómeno ENSO “El Niño” está asociado a restricciones hídricas que suelen impedir que gran parte de la superficie programada de soja se siembre en la fecha óptima, lo que repercute en los rendimientos potencial del cultivo.
El último “El Niño”, registrado en el ciclo 2023/24, provocó un retraso en ese sentido que terminó pasándole “factura” al rendimiento medio nacional de soja, que fue de 3282 kg/ha versus 3622 en 2024/25 y 3712 kg/ha en 2025/26.
La contrapartida de lo que sucede en el Cerrado se presenta en el sur de Brasil, que concentra allí la mayor superficie productora de trigo. En esa zona el pronóstico anticipa lluvias muy superiores a las normales en la fecha de recolección del cereal.
No puede descartarse que, además de una menor oferta esperada del trigo, buena parte de la cosecha brasileña del cereal no alcance a lograr calidad panadera o resulte afectada por fusarium, lo que obligaría al país a reforzar importaciones de partidas aptas para consumo humano.
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La cuestión es que la “bomba de tiempo climática” presente en Brasil aún no está incorporada a los precios ni de la soja ni del trigo, ya que, si bien la tendencia del pronóstico es sólida, no es concluyente, aunque sí lo será dentro de un mes aproximadamente.





