La “deuda” de nutrientes y la elevada degradación, efectos de la intensificación de la producción y la baja reposición campaña tras campaña, ya no es novedad para el agro local, donde hace ya tiempo que los especialistas en conservación llaman a dar una vuelta de timón para recomponer los suelos.
La situación es incluso percibida puertas afuera. Así lo ilustran los expertos internacionales, que, con cifras en mano, advierten que, aunque todavía hay margen para recuperar el recurso, se necesita un “cambio urgente y necesario”.
Desde Brasil y Estados Unidos, los especialistas Leonardus Vergütz y Cristine Morgan brindaron precisiones al respecto en el Congreso Aapresid 2026.

Con la presencia internacional de Leonardus Vergütz, un alto ejecutivo de la firma OCP Nutricrops, se llevó a cabo un panel dedicado exclusivamente al déficit crónico de uno de los nutrientes esenciales para la agricultura, “Nos estamos comiendo el fósforo de los suelos argentinos”, decidieron titularlo en la agenda.
“Argentina tiene suelos óptimos y fértiles, pero extrajo durante décadas más fósforo del que repuso y eso está disminuyendo la sustentabilidad de la agricultura, su productividad y el secuestro de carbono”, señaló el especialista brasileño, quien coincidió con los datos aportados por el moderador Fernando García sobre lo ocurrido en los últimos 30 años.
“Le sacamos al suelo alrededor de 4.5 millones de toneladas de fósforo; si bien en los últimos años tuvimos reposiciones del 60%, el planteo es cómo podemos revertir ese balance negativo”, explicó el consultor en fertilidad de suelos y nutrición de cultivos.
Argentina no es el único país señalado por el déficit crónico de fósforo, un problema que se extiende a nivel mundial, pero sí, afirmó Vergütz, “se encuentra entre los países con menores tasas de reposición”.
En ese sentido, el especialista brasileño advirtió que una las consecuencias de la disminución de este nutriente es que también disminuye la materia orgánica y tiene efectos sobre la estructura del suelo, un aspecto clave en épocas de extremas precipitaciones o elevadas temperaturas. “Gastamos la resiliencia de la agricultura argentina en general, especialmente frente al cambio climático”, expresó.
En respuesta a la pregunta que dio título al panel, Vergütz aseguró que “es posible revertir el daño de los suelos argentinos aportando lo que se les ha quitado y recuperar los niveles de resiliencia y materia orgánica”. Y, para ello, pidió tener en cuenta las “4 Rs”, que corresponden a los 4 requisitos que permitirán optimizar tanto el rendimiento como las ganancias: ver qué nutriente, en qué dosis, en qué momento y de qué forma aplicarlo.
“Cuando las 4Rs se aplican de manera conjunta, no sólo se puede producir más, sino también ganar más, porque se fortalecen los cultivos y las pasturas, se reducen las pérdidas de nutrientes y se optimiza el uso de los recursos”, afirmó.

En otro de los paneles del congreso se presentó la doctora Cristine Morgan, directora científica del Instituto de Salud del Suelo (Soil Health Institute), y una destacada especialista internacional abocada a la resiliencia agrícola.
Al respecto, Morgan insistió en que el objetivo debe ser construir sistemas capaces de amortiguar mejor los efectos del clima. “Cuando pienso en un suelo sano, pienso en resiliencia, porque nos proporciona un amortiguador frente al clima”, afirmó, en la misma línea con lo expresado por su par brasileño.
Y, además, fue contundente en su diagnóstico: “Gastamos la resiliencia de la agricultura argentina”, dijo.
Lejos de sonar alarmista, la especialista estadounidense también coincidió en que puede recuperarse la salud de los suelos con una adecuada nutrición física y química, y explicó que para ello se necesita “medir y comunicar”: mediar los resultados de las prácticas de manejo y comunicar esa información no solo a los productores, sino también a la cadena de suministro, a los responsables de las políticas públicas y a quienes invierten en mejorar la salud del suelo.
“Tenemos que ser localmente relevantes, pero continentalmente escalables, y debemos poder respaldarlo con estadísticas para luego poder comunicarlo”, expresó.





