La carne vacuna argentina atraviesa uno de los contextos internacionales más favorables de los últimos años. Así lo sostiene el analista Miguel Gorelik, quien considera que las tensiones geopolíticas y las dificultades que enfrentan algunos competidores generan mejores oportunidades para la Argentina.
“El escenario mundial en particular, para la Argentina se presenta como muy auspicioso, viene siéndolo desde hace muchos meses y esto se está pronunciando”, afirmó Gorelik, al analizar junto a Bichos de Campo la situación del comercio global de carne vacuna.

Uno de los factores que explican este panorama es la situación de China, principal comprador de carne argentina. Sucede que Brasil y Australia están próximos a agotar sus cuotas de exportación hacia ese mercado y luego deberán enfrentar un arancel del 55% para los embarques extra cuota, una carga que el analista calificó de “inabordable”
“Brasil y Australia se enfrentan a que virtualmente va a desaparecer uno de sus principales mercados”, indicó. Lo es para el país vecino, ya que se que lleva casi la mitad del total de sus embarques. Y lo es para los australianos, pues China se convirtió el año pasado en su segundo destino más importante.
Ante esa situación, ambos países deberán redireccionar grandes volúmenes de carne hacia otros mercados. “Va a significar que buena parte de esta carne puede ir a Estados Unidos, un mercado que la Argentina viene aprovechando activamente”, auguró Gorelik, quien también advirtió que la mayor competencia podría afectar los precios, aunque no necesariamente los volúmenes exportados por los frigoríficos argentinos.

Sin embargo, el analista asegura que las oportunidades no se limitan a China y Estados Unidos, que son dos de los cinco grandes destinos de la carne argentina junto a Israel, la Unión Europea y Chile.
Respecto a Europa, explicó que podría abrirse una ventana adicional para la Argentina si prosperan las restricciones que el bloque analiza aplicar sobre la carne brasileña por cuestionamientos vinculados al uso de promotores de crecimiento.
“Una hipotética ausencia brasileña se va a sentir en el mercado europeo”, sostuvo. Si bien Brasil exporta principalmente carne congelada a ese bloque, sus volúmenes son significativamente superiores a los de la Argentina, por lo que cualquier reducción en su oferta.
Israel, por su parte, también aparece entre los destinos más atractivos. “Está demandando buenas cantidades a precios mucho mejores, muy superiores a los que se venía trabajando meses atrás”, destacó el analista. El único mercado que muestra cierta debilidad es el chileno, donde Brasil ganó terreno gracias a una mayor competitividad derivada de precios más bajos de su hacienda.
En cuanto a Estados Unidos, el especialista remarcó que la menor producción local y las dificultades sanitarias vinculadas al gusano barrenador están generando una demanda creciente de importaciones. La interrupción intermitente del ingreso de ganado mexicano también complica la oferta de animales para engorde y faena.
Sin embargo, Gorelik consideró que muchas veces se exagera el impacto de la reducción del rodeo estadounidense. “Lo que pocos dicen es que con menos de 90 millones de cabezas Estados Unidos produce tanta carne como producía hace 50 años cuando tenía 130 millones”, explicó, destacando el enorme crecimiento de la productividad ganadera.
Aun así, este año el gigante occidental enfrenta inexorablemente una menor producción de carne, situación que se está compensando con mayores importaciones y menores exportaciones.
“Estamos con niveles absolutamente récord en materia de precio del novillo en Estados Unidos”, afirmó el analista, ya que el valor superó recientemente los 9 dólares por kilo en gancho y los precios al consumidor también se mantienen en máximos históricos.
Lo llamativo, dice, es que la demanda sigue firme pese a esos valores. “La gente tiene una inclinación a consumir carne vacuna superior al alto precio que está teniendo que pagar por ella”, afirmó.
Con este panorama, Gorelik resumió que la Argentina enfrenta un escenario internacional favorable, con oportunidades concretas en China, Estados Unidos, la Unión Europea e Israel. “De los cinco principales mercados de la Argentina, cuatro están ofreciendo condiciones muy convenientes y muy atractivas”, concluyó.




