Dos brotes de triquinosis registrados en el noroeste de la provincia de Buenos Aires encendieron la alerta sanitaria en plena temporada de carneadas caseras. Uno afectó a 18 internos de una unidad penitenciaria de Junín que comieron un chorizo casero ingresado por una visita, y el otro golpeó a Lincoln y a la vecina localidad de El Dorado, en el partido de Leandro N. Alem, donde ya son 37 los afectados y el municipio denunció penalmente al dueño de la carnicería señalada como origen del contagio.
Las autoridades aclararon que no hay conexión epidemiológica entre ambos episodios, pero el denominador común fue el mismo de siempre: productos de cerdo sin rótulo, sin trazabilidad y sin ningún control sanitario.
El foco carcelario se detectó en la Unidad Penitenciaria N°49 de Junín, donde los primeros síntomas aparecieron el 16 de junio y activaron un operativo conjunto entre el Servicio Penitenciario Bonaerense, la Municipalidad de Junín y Región Sanitaria III. Los equipos sanitarios lograron recuperar parte del chorizo casero consumido por los internos y lo enviaron al laboratorio municipal, que confirmó la presencia del parásito. “El análisis dio resultado positivo con una carga altísima de parásitos”, explicó la directora de Bromatología de Junín, Constanza Rebichini.
Según la reconstrucción oficial, el embutido habría sido comprado en un puesto informal sobre la Ruta Nacional 7, en jurisdicción de General Rodríguez, e ingresado al penal por una visita. El municipio precisó que el foco quedó circunscripto al establecimiento penitenciario, sin casos autóctonos activos asociados a ese alimento en la ciudad.
El segundo brote es más extendido y todavía está en desarrollo. Todo arrancó cuando un vecino de Lincoln fue internado con síntomas compatibles con triquinosis, lo que llevó a Bromatología a analizar, el 11 de julio, chacinados secuestrados en una carnicería ubicada en avenida Maipú 598. Ahí aparecieron larvas de Trichinella spiralis, y el comercio quedó clausurado en forma preventiva. En el operativo se decomisaron 77 kilos entre carne de cerdo, embutidos y otros productos que no tenían documentación que permitiera acreditar su origen.
El director de Salud del Municipio de Lincoln, Dr. Jorge González, confirmó que la totalidad de los contagios proviene de ese mismo foco, una carnicería que elaboraba y vendía chacinados sin cocción —chorizos secos, bondiola, panceta y facturas— con carne porcina proveniente de faena clandestina y sin ningún tipo de trazabilidad.
Según el último relevamiento municipal, la situación ya afecta a 37 personas, de las cuales 34 corresponden a la jurisdicción de Lincoln, incluida la localidad de El Triunfo, y tres a la comuna de El Dorado, en Leandro N. Alem. Entre los afectados hay chicos de 6, 13 y 15 años. La mayoría de los pacientes está bajo tratamiento ambulatorio, aunque en la fase inicial dos personas necesitaron internación para recibir medicación por vía parenteral. Todos los casos, sospechosos y confirmados, fueron notificados en el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica.
Frente a la gravedad del cuadro, la Secretaría de Salud municipal radicó una denuncia penal contra el comerciante por el presunto delito contra la salud pública, y la causa quedó en manos de la Ayudantía Fiscal, que deberá determinar responsabilidades y reconstruir cómo se produjo la contaminación. En paralelo, Senasa, la Policía e inspectores de Producción Agropecuaria trabajan juntos para rastrear el origen exacto de los animales.
González detalló que los primeros síntomas suelen aparecer entre cuatro y seis días después de comer el alimento contaminado, con cuadros gastrointestinales iniciales —dolor abdominal, diarrea y vómitos— que después derivan, en la etapa de invasión, en fiebre elevada, dolores musculares intensos, hinchazón del rostro y conjuntivitis.
Tanto en Junín como en Lincoln las autoridades insistieron en el mismo punto que todos los años repiten médicos y veterinarios en esta época: la carne contaminada no cambia de olor, sabor ni aspecto, y ni el salado, ni el secado, ni el ahumado alcanzan para eliminar el parásito. El único método seguro para matarlo es cocinar la carne porcina a más de 80°C, sin que quede jugosa ni con secreciones sanguinolentas.
La triquinosis o trichinellosis es una enfermedad parasitaria endémica. Es causada por las larvas de nematodes del género Trichinella spp, que afectan al ser humano, mamíferos domésticos, silvestres, aves y reptiles. Se trata de una zoonosis que se transmite a las personas, por la ingestión de carne o derivados cárnicos, crudos o mal cocidos, que contienen larvas de Trichinella spp. En Argentina, la principal fuente de infección para el ser humano es el cerdo, aunque también existen otras, como el jabalí o el puma.
La Resolución 423/2014 establece que la inscripción en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA), que es obligatoria y gratuita para todos los productores pecuarios del país con independencia de la cantidad de animales que posean, independientemente del título por el cual detentan la tierra en que desarrollan su actividad y cualquiera sea el sistema de producción utilizado.
Por otro lado, el Senasa realiza la habilitación de laboratorios pertenecientes a la Red Nacional de su Dirección de Laboratorios y Control Técnico (DILAB), muchos de estos realizan la prueba de digestión artificial, técnica necesaria para detectar larvas de Trichinella spp.





