Más de un siglo después de que su bisabuelo comenzara con la actividad, Néstor Peinetti está a punto de cumplir uno de esos hitos que quedan marcados en la historia de una empresa familiar.
La cabaña Don Cesario realizará el próximo 25 de agosto su primer remate de hacienda, de la mano de Alfredo S. Mondino. Será la culminación de un proyecto que comenzó a tomar forma hace más de una década y que ahora encuentra, además, un escenario ganadero que Peinetti considera especialmente favorable para invertir y crecer.
“Es una empresa que tiene más de 100 años, abocada a la ganadería y agricultura, pero principalmente siempre fue una empresa ganadera”, contó Peinetti. Su bisabuelo inició la explotación en 1919 y la continuidad familiar llegó hasta la actualidad, cuando Néstor y su hermano Alfredo están al frente de la empresa.

La actividad ganadera también fue evolucionando. Hace unos 16 años incorporaron la inseminación con Angus Colorado. El objetivo fue siempre priorizar la calidad antes que el volumen. Hoy cuentan con unas 400 madres Puro Controlado y alrededor de 100 madres Pedigree.
Ese camino desembocará ahora en el primer remate propio de Don Cesario que se realizará el próximo 25 de agosto.
La oferta estará integrada por ocho toros pedigree y nueve vaquillonas, además de 47 toros puro controlado y unas 170 hembras de esa categoría, entre vaquillonas, vacas y madres. También participará como cabaña invitada Los Caldenes, de Alfredo S. Mondino, con 14 toros Angus negros y 35 vaquillonas Puro Controlado.

Para concretar el remate, la familia realizó una inversión importante en infraestructura. Construyó 84 corrales, una pista de remate techada, galpón, accesos y distintas instalaciones.
El estreno llega en un momento que el productor define como un “boom” para la ganadería, aunque advierte que los precios todavía no se traducen completamente en rentabilidad. “Creo que debería ser mejor si esto tiene continuidad”, señaló. Según su mirada, el cambio principal es que el productor volvió a tener previsibilidad: “Estamos dedicados a producir, que es lo que sabemos. Antes estábamos con incertidumbre; hoy tenemos dentro de todo reglas claras”.
La menor oferta de hacienda, la continuidad de las exportaciones y la demanda internacional por la carne argentina generaron un escenario atractivo. Pero Peinetti considera que reconstruir la rentabilidad llevará tiempo. “Si uno lo mira, la compra de la invernada con la venta del gordo y el número es muy fino”, explicó.

Aun así, observa señales claras de recuperación. “Hoy se está mirando que realmente se nota que hay retención de vientres, que hay mucho interés por el vientre en las cabañas. Hoy se está apostando mucho a eso”. Y pone el foco en el valor que recuperaron los activos ganaderos: una vaca que años atrás podía valer entre 300 y 500 dólares hoy puede alcanzar los 2.000.
Para Peinetti, esa valorización abre una etapa de inversiones que puede extenderse durante varios años. “Con esta regla clara de mantenerse hay mucha inversión; empezó a ver uno mucha inversión en los campos”, afirmó. Es que durante años la ganadería perdió infraestructura y capacidad productiva frente a la falta de rentabilidad. “Todo eso generó un deterioro muy grande que hoy se está reconstruyendo. Es lento”, describió.
Por eso, más que esperar una rentabilidad extraordinaria inmediata, apuesta a la continuidad. “Yo creo que es un momento muy bueno, que es muy probable que lo veamos en dos o tres o cuatro años, que veamos como realmente un resultado todo lo bueno que se ve en precio, que se vea en ganancia económica dentro de unos años”, sostuvo.

En ese contexto, Don Cesario llega a su primer remate con un planteo productivo que busca eficiencia y previsibilidad. En una zona semiárida de La Pampa, con precipitaciones que pueden ir de 500 a 900 milímetros, la empresa sostiene una importante reserva forrajera y es estricta con la selección: “Vaca que queda vacía se va del rodeo”. Así logra niveles de preñez de entre 92% y 94%.
Los terneros se destetan a los seis o siete meses con más de 220 kilos, pasan por una recría de unos diez meses y llegan a 380-400 kilos. Luego algunos ingresan al corral durante 90 a 100 días y salen con 470 a 500 kilos. Otros siguen un esquema de terminación a pasto destinado a la cuota Hilton.




