La ganadería argentina llega a la segunda mitad del año con una combinación particular: los indicadores de la cría muestran una mejora. Las preñeces este año fueron buenas y, por eso, se redujo de forma notable la faena de vacas, sobre todo en los últimos dos meses.
Esto todavía no alcanza para generar un salto significativo en la producción de terneros, ya que, por otra parte, se faenaron muchos vientres en los últimos dos años. Eso redujo el stock ganadero y, en particular, el de vacas.
Al mismo tiempo, la oferta de hacienda para la faena y de invernada seguirá siendo ajustada, y la firmeza de la demanda exportadora permite proyectar una mejora de los precios para las distintas categorías durante el último trimestre de 2026.
Así lo explicó Fernando Gil, analista de la consultora Agroidea, quien destacó que las mejores condiciones climáticas favorecieron los porcentajes de preñez, aunque advirtió que el impacto sobre la cantidad de terneros será limitado por la pérdida de stock acumulada durante los últimos años.

“Climáticamente tenemos un año bueno en varias zonas del país; eso claramente ayuda a mejores porcentajes de preñez”, señaló Gil. Sin embargo, remarcó que “venimos de 3 años de pérdida de stock” y que eso limita la posibilidad de incrementar significativamente la cantidad de terneros.
Para el analista, la mejora de los índices productivos será visible a nivel de los establecimientos, pero no necesariamente se traducirá en una mayor oferta de invernada y, en tal sentido, agregó: “Todavía hay mucho por mejorar en este índice de terneros logrados por vaca; todavía estamos lejos de los techos”.
De esta manera, el escenario para 2027 no sería el de una recuperación fuerte de la producción de terneros, pese al buen momento que atraviesa la actividad de cría. La combinación entre una mejora de la productividad y un stock de vientres todavía limitado hace que “la cantidad de terneros va a seguir siendo ajustada”.
En paralelo, Gil observa una oferta de hacienda para la faena que también seguirá condicionada. Los feedlots mantienen una ocupación elevada, pero los animales permanecen más tiempo en los corrales porque la relación entre el precio del ternero y el del novillo obliga a agregar kilos para que los números cierren.
“Durante este año los animales están 30, 40 o 50 días más que lo que estábamos acostumbrados a ver en años anteriores”, explicó. Esto reduce la rotación y mantiene elevada la ocupación de los corrales, aunque el analista espera que comience a disminuir desde septiembre.
En ese contexto, la exportación aparece como el principal motor de la demanda. “El motor fundamentalmente va a ser la exportación; la demanda internacional sigue muy firme”, sostuvo Gil. Según explicó, la firmeza de los mercados externos ya se reflejó en categorías como la vaca y podría trasladarse al novillo pesado cuando la oferta comience a restringirse.
Por eso, su pronóstico para el cierre del año es positivo para los precios. “Vemos un mercado ganadero firme para el último trimestre del año”, afirmó. Gil no espera una disparada, pero sí una recuperación después de varios meses de valores estancados: “No grandes subas, pero claramente va a recuperar y subir un poco”.
La clave estará en una oferta que seguirá siendo escasa frente a una demanda que encuentra en la exportación un sostén cada vez más importante. Esa restricción, explicó Gil, “va a estar más marcada a partir de octubre entre las distintas categorías”.




