Este 26 de agosto se celebró el Día Mundial del Perro, pero como a ese fiel amigo de la humanidad un día sólo parece no serle suficiente, la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA), propuso amplificar la efeméride a la “Semana del Perro” y poner sobre la mesa también la discusión sobre lo que le damos de comer a nuestras mascotas.
Sólo en 2025, las fabricantes estiman haber producido unas 600.000 toneladas de alimento para perros, para abastecer a una población que crece mucho más velozmente que la humana y que hoy -según estimaciones del Kennel Club Argentino- ascendería a más de 16 millones de individuos sólo en nuestro país. Algo así como un perro cada 3 argentinos, lo que ubica al país en el top 10 global.
El sector se ha expandido y diversificado junto a ese crecimiento poblacional, de modo tal de cubrir un mercado consumidor perruno en el que conviven distintos requerimientos, pero también gustos y bolsillos. En esa gran oferta hay una base que, sin embargo, se mantiene inalterable: la del agro, que es el que aporta la materia prima.

Los perros son mascotas desde tiempos inmemoriales, y siempre se los alimentó. Pero el boom de los balanceados es mucho más reciente y, con ellos, se erigió toda una industria que utiliza y agrega valor a una amplia variedad de materias primas: la harina de soja, derivados del maíz, aceites y diferentes fuentes de proteína animal, como las harinas de carne, aminoácidos, vitaminas y otros derivados que completan el balance nutricional.
“No existe una única fórmula ni un porcentaje uniforme para todas las materias primas: la composición depende del producto y de los requerimientos nutricionales para los que fue diseñado”, explicó a Bichos de Campo Sebastián Dates, gerente general de Caena.
De hecho, ese es el “leitmotiv” de la campaña lanzada a propósito de la Semana del Perro: no hay una única forma ni una única fórmula para alimentar a todas las mascotas por igual.
Sí, son cada vez más, tienen tanta importancia como un familiar dentro del hogar y son un mercado consumidor también muy diverso.

La edad, el tamaño, la raza, su condición corporal, el nivel de actividad física, la exigencia cognitiva, y las condiciones metabólicas y de salud. Todos esos, señalan desde Caena, son factores que van a determinar qué tipo de alimento debería comer cada perro. No sólo quedó lejana la época en que debían contentarse con las sobras, sino también la de las bolsas genéricas, que se les daba a todos por igual.
También destacan que se están dejando atrás mucho de los prejuicios o “creencias populares” que rodeaban a los balanceados, durante mucho tiempo apuntados por su calidad.
“La industria viene realizando una inversión sostenida en innovación, tecnología e investigación y desarrollo, y eso se refleja en una mejora constante de las formulaciones”, le comentó Dates, quien sostiene que “hoy el alimento balanceado está diseñado para aportar los nutrientes que el animal necesita de manera equilibrada”.
“Esto también tiene un impacto sobre la calidad de vida y la salud de las mascotas. A diferencia de una alimentación basada simplemente en sobras o en una combinación casera de alimentos, una fórmula balanceada permite aportar de manera precisa proteínas, lípidos, vitaminas, aminoácidos y otros nutrientes necesarios para cada etapa de vida”, agregó el referente de la cámara sectorial.
En cuanto a sus volúmenes de producción, en el sector rescatan que se han mantenido relativamente estables durante los últimos años, prácticamente inalterables a pesar de factores externos muy relevantes.
“Lo destacable es que logró sostenerse aun atravesando situaciones muy disruptivas, como la pandemia y posteriormente la crisis económica”, afirmó Dates, quien además comentó a este medio que, de acuerdo a qué categoría crece en producción y facturación, pueden estimar cuáles son las mascotas más elegidas. Últimamente, por ejemplo, el alimento húmedo y el destinado a gatos fueron los que mejor evolución tuvieron.

En el ranking mundial, Argentina es nada menos que el noveno país con mayor cantidad de densidad de perros domésticos por habitante, que son unos 10 millones si se recorta únicamente a los animales de compañía. Y, si se tiene en cuenta también a los gatos, se estima que el impacto económico de las mascotas es de medio punto del PBI, unos 3.200 millones de dólares al año
En lo que se prevé seguirá siendo un mercado en expansión -entre otras razones por cómo se componen hoy los núcleos familiares y por los cambios demográficos- también la industria alimenticia espera una participación cada vez mayor. Y eso, necesariamente, también atañe al agro, su principal proveedor de ingredientes y materias primas.
De hecho, además de los ya utilizados, en el sector aseguran que hay espacio para seguir incorporando nuevos productos y ampliar la oferta. “Existe una oportunidad para el agro, no solamente como proveedor de materias primas tradicionales, sino también en el desarrollo de ingredientes y derivados que puedan aportar nutrientes específicos y mejorar las formulaciones”, aseguró el directivo de Caena, que prevé una mayor integración con el sector a medida que sigan avanzando los procesos de investigación y desarrollo.





