En la Argentina pasó otro Día Mundial de la Alimentación, que se celebra todos los 16 de octubre para recordarle a la humanidad que todavía se desperdician miles de toneladas de alimentos en un mundo donde más de 700 millones de personas padecen hambre, sin que ninguno de los funcionarios de medio o alto rango del gobierno de Javier Milei hiciera la más mínima mención del asunto.
Hubo luces azules en distintos monumentos de la ciudad de Buenos Aires y también una nutrida actividad en uno de sus principales espacios verdes. Pero ninguno de los funcionarios violetas se aproximó a ver qué sucedía.
La notable ausencia del secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, o de sus pares de Desarrollo Social (que se supone deben tener al hambre entre sus preocupaciones) de todos los actos desarrollados en el país no debe sorprender si se tiene en cuenta la diatriba constante del presidente Javier Milei contra la ONU. El Día de la Alimentación coincide justamente con la fundación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Ese organismo multilateral, que sostiene que “millones de personas en todo el mundo no pueden permitirse una alimentación sana, lo que las pone en alto riesgo de inseguridad alimentaria y malnutrición”, se las ingenió de todos modos para hacer visible la fecha, en acuerdo con diferentes universidades y gobiernos locales.

El acto central con motivo del aniversario número 81 de la FAO se realizó junto a la Facultad de Agronomía de la UBA, en la sede de esa casa de estudios. Allí se reunieron estudiantes, docentes e investigadores, productores, y comunidad en general. Además, se realizó un acto donde se resaltó la importancia de la educación pública para la generación de conocimiento, y la necesidad de democratizar la innovación en la manera de producir alimentos.
La única participación del gobierno nacional fue la de la Dirección de Alimentos y la Coordinación de Apicultura de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, que dirige el concuñado Iraeta. Se realizaron catas de mieles y exhibición de productos con sello con indicación geográfica y denominación de origen.
Por suerte la FAO encontró otros apoyos en su afán de “concientizar acerca del Día Mundial de la Alimentación y destacar la importancia de acceder a dietas saludables, apoyar a pequeños y medianos productores, promover la agricultura sostenible y reconocer el rol de la innovación en la producción de alimentos”, como propuso en una gacetilla de prensa.

Por ejemplo, la Dirección de Políticas Alimentarias del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires participó de los actos con juegos interactivos y mensajes sobre alimentación saludable y participación ciudadana; el Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA) lanzó su iniciativa sobre nuevos indicadores del Sello Elaboración Segura. Y por supuesto también hubo stands institucionales de FAUBA con divulgación de carreras y líneas de trabajo, actividades con el público, y exhibición y venta de alimentos agroecológicos de la feria de productores de la facultad.
La decana Adriana Rodríguez señaló que “la generación de conocimiento es un proceso que se construye junto a las comunidades y productores, y la universidad pública es indispensable para esa generación de conocimiento y desarrollo de innovaciones para ampliar la producción y distribución de alimentos”. Y agregó: “El desafío es producir más cuidando el ambiente, con menos desperdicios, y aprovechando mejor la energía”.
Por su parte, la Oficial de Programas de la Representación de la FAO en la Argentina, María Laura Escuder, recordó los desafíos en este 81° aniversario de la agencia de Naciones Unidas: “La FAO nació en un contexto muy diferente, donde había que producir para alimentar. El lema este año es innovar hoy para nutrir mañana, quiere decir que hoy no hay tanto un problema de producción sino de distribución de alimentos, de cómo se accede a ellos”.
En este sentido, hizo énfasis en la innovación, que “no refiere solamente a la tecnología, a lo digital, es cómo pensamos las políticas públicas, la vinculación del productor con el consumidor, y en cómo democratizar el conocimiento”, indicó.
A la jornada asistieron además el decano de la Facultad de Veterinaria, Alejo Pérez Carrera, funcionarios de Naciones Unidas Argentina, y la Directora Ejecutiva de FONTAGRO, Eugenia Saini.
En tanto, en el marco de la campaña de visibilización y concientización sobre el Día Mundial de la Alimentación, en alianza con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires este viernes se iluminaron una serie de edificios emblemáticos de la ciudad, como el Puente de la Mujer, el Planetario y la Torre Espacial. Esta iniciativa, que se realiza por segundo año consecutivo en la Argentina, forma parte de una acción que se realiza en simultáneo en toda Latinoamérica.

El Día Mundial de la Alimentación se conmemora cada 16 de octubre en alrededor de 150 países para concientizar sobre el hambre y promover acciones por el futuro de la alimentación, las personas y el planeta. Hoy, 673 millones de personas padecen hambre en el mundo y 2600 millones no pueden costear una dieta saludable, mientras que cerca del 13% de los alimentos se pierde después de la cosecha y otro 19% se desperdicia en la venta minorista y el consumo.





