A veces la forma es tan relevante como la sustancia. Esta semana se cerró una “grieta” en la Argentina con un evento que, si bien estuvo colmado de información, contiene un enorme significado simbólico.
La “cáscara” de la noticia dice algo así: la Bolsa de Comercio de Rosario recibió ayer viernes al presidente de YPF, Horacio Marín, quien brindó una conferencia sobre los logros y desafíos de la compañía petrolera controlada por el Estado nacional.
La conferencia es magistral no sólo por el hecho de que Marín –un tipo con mucha “calle” y grandes habilidades gerenciales– es un orador experto, sino fundamentalmente porque contiene información relevante sobre una de las tantas tragedias argentinas.
Si bien a comienzos del presente siglo la Argentina fue un país líder en el desarrollo de biocombustibles, con el tiempo ese sector estratégico comenzó a quedar relegado, mientras seguía advancing en Estados Unidos, Brasil o Indonesia.
La cuestión es que uno de los principales obstáculos para promover el crecimiento del sector era la propia YPF, dado que la empresa, luego de la expropiación (2012), comenzó a poner obstáculo tras obstáculo al considerar que los biocombustibles eran “competencia” para el combustible de origen fósil elaborado por la corporación energética.
Esa mentalidad de “enano” prevalece aún entre algunos dirigentes, como es el caso del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien días atrás hizo que algunos de sus voceros informales salieran a “escupir” diatribas contra los biocombustibles.
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Seguramente inspirado por el turbulento panorama energético global, Marín este año puso a los biocombustibles en la cima de la agenda pública con un propósito muy entendible: mejorar los números de YPF. Y lo logró.
Sin embargo, lejos de quedarse con una mirada extractiva hacia el sector, empezó a construir cimientos para lograr una integración exitosa entre ambos rubros.
“Se rompió la grieta en YPF: estamos trabajando para generar valor para la compañía y para el país. YPF es la argentinidad al palo”, dijo Marín al comenzar la charla. Se refería a las diferencias políticas, porque en las distintas “capas geológicas” de la empresa conviven personas que ingresaron con diversos gobiernos.
Pero la grieta también es conceptual y el hecho de que Marín haya hablado casi dos horas en la Bolsa de Comercio de Rosario ya constituye en sí mismo un mensaje por demás contundente.
“Cuando el gobernador (de Santa Fe, Maximiliano) Pullaro viajó a la ciudad de Buenos Aires para firmar el acuerdo por YPF Ruta, me preguntó qué íbamos a hacer en la refinería de San Lorenzo. Le dije: ‘Odio ver cosas abandonadas y ver cómo se oxidan los fierros; dame seis meses: si no conseguimos (hacer algo con) biocombustibles, te la devuelvo; no voy a especular’”, comentó el presidente de YPF.
Y así nació Santa Fe Bio, una sociedad conformada por YPF y el grupo argentino Essential Energy, que acaba de suscribir un acuerdo con una firma de capitales franceses para vender durante los primeros ocho años el 70% de la producción de SAF (biocombustible para aviación).
“La refinería de San Lorenzo ya abrió y empezamos a elaborar aceite vegetal hidrotratado. Es impresionante el premio que se paga por el SAF (con respecto al combustible equivalente elaborado con petróleo)”, destacó Marín.
“Esto es un ejemplo de que nos pudimos juntar con alguien que conoce del negocio de los biocombustibles, hicimos algo bueno para ambos y logramos que una unidad abandonada retome la actividad; así que estamos muy contentos”, agregó.
El corolario del cambio de paradigma es la nueva ley de biocombustibles que se está tratando en el Congreso, que no es otra cosa que una “hoja de ruta” para seguir el mismo camino que ya emprendieron en la materia las otras grandes naciones agroindustriales.
Uno de los ejes centrales de la exposición de Marín fue el ambicioso plan de exportaciones de hidrocarburos de YPF, el cual, si se cumple, inundará de divisas al mercado cambiario argentino en la próxima década. Una parte constitutiva de ese plan son los biocombustibles porque, precisamente, permitirán incrementar la oferta exportable de combustibles de origen fósil.
Marín fue a la Bolsa de Comercio de Rosario para dar un mensaje más importante que el propio discurso informativo: que el agro y la energía deben trabajar juntos para potenciar el desarrollo argentino. Para eso, hay que pensar en grande. Ya está sucediendo. ¡Enhorabuena!







